Tod@s corremos. Yo corro, tú corres, el/ella corre. A veces juntos, nosotr@s corremos, vosotr@s corréis, ell@s corren. Al final se trata solo de eso. CORRER.

Gorilas en la niebla - La vida secreta de los percherones VI parte



          San Silvestre trail de Pedrezuela.


No sé lo que pasara en los próximos 365 días, por eso no puedo asegurarlo al cien por cien. Pero si llegado el momento la memoria no me falla me volveré a apuntar a esta carrera e intentaré arrastrar a mis amigos a ella, para que lo disfruten. Es simplemente estupenda.

Esta San silvestre de Pedrezuela está en el límite justo entre carrera de trail y carrera de montaña, con mucha subida fatigosa y bajada por terreno muy corredor. Esta entre la competición pura y dura y la aventura ficticia y efímera. Con dos cruces del rio Guadalix  y con giros de camino inesperados.


Ya en la carretera de Torrelaguna nos percatamos de la poca visibilidad que reinaría durante la mañana del sábado 30. Llegamos a Pedrezuela  entre una niebla que impedía ver lo que nos rodeaba, solo se veía  máximo 4-5 metros delante. 


Un día y una temperatura ideales para recoger setas en el campo o para llenar de cacahuetes el maletero de nuestros coches. Y es que para que vamos a negarlo (y es que la niebla nos venía a huevo para serlo) Somos  primates omnívoros comedores de cacahuates, venimos  de los bosques del África central, somos vuestros primos lejanos, señores humanos.  Hemos desarrollado diversas cualidades a base de duro aprendizaje  y aunque en parte conservamos aún algún rasgo simiesco lo cierto es nos hemos civilizado en parte,  y es por eso que tapamos nuestros  cuerpos y pies con ropa deportiva de penúltima generación, y contabilizamos nuestro balanceo de rama en rama, de liana en liana con aparatos medidores de tiempo y distancia. Pero no dejamos de ser en esta ocasión: GORILAS EN LA NIEBLA.

Eran dos distancias a elegir. Y hasta allí fuimos una autentica jauría..


Por un lado 8 monos rojos y el libero Lolo vestido de azul (como si de un equipo de vóley se tratase) elegimos la distancia mayor, ya que sopesamos que a más kilómetros más setas y más cacahuetes para la saca.


Por otro las chicas muy monas ellas junto a Miguel que está empezando en esto de la recolecta y no es cuestión de llevarse un atracón.



                        9 km salida a las 10:00

                        18 km salida a las 10:20

                        Eysidisi y 3, 2,1…a correr.


Bajamos aullando por las calles de Pedrezuela hacia las afueras hasta abandonar el asfalto después de 1 km y allí llegar a nuestro hábitat natural para  tomar los caminos de arena. Ahí comienza la primera subida, enseguida salimos y bajamos por mitad del monte rodeado de jaras y olores a setas de diversos tipos que inundan nuestros sentidos de mico, buscando el río Guadalix.



De momento vamos todos muy juntos y se hace complicado correr con facilidad. A lo lejos se ve a nuestros líderes macacos uno de rojo y otro de azul que se alejan escandalosamente, abriéndose paso entre la bruma y resto de corredores. Van dejando un resto de cacahuetes para que no erremos el paso y nos perdamos en el vaho de la montaña el resto de chimpancés.

Cuando llegamos al río se hace un pequeño tapón para cruzarlo,  pero  fluido, ya que han puesto 3 pallets a modo de puente “movedizo” para pasar saltando los más osados y con tiento los menos. Tras cruzar el río viene casi 1 km de subida que aunque dura se puede hacer a ritmo 100 x 100 (100 metros cogiendo setas + 100 cogiendo cacahuetes). En el km 4 viene una bajada. Llegamos a un camino llano que transcurre pegado al río, me sorprende lo caudaloso y grande que es. (Estamos cerca del embalse de Pedrezuela).

Aquí nos podemos dedicar a lo que más nos gusta, la recolecta de cacahuetes y setas (boletus, lactarius, paxillus, percherunis, morrallis, elitus, patis, basilius, etc.) , vamos llenando el zurrón de manera bestial, animal.



Volvemos a girar y salimos del camino para entrar por un encinar precioso por el que baja un arroyo con poco caudal. Un sitio perfecto para detener el paso para comerse un par de plátanos mientras disfrutamos del brumoso ambiente.  Subimos la ladera casi todos andando para salir de este bosque. Volvemos a un camino en ligera subida entre jaras, agachaditos para no dejarnos la cabeza y el poco cerebro que en ella habita con las bajas ramas, alcanzamos la cima y toca bajar por una pista ancha. De momento lo vamos haciendo bien para nuestro nivel, sin demasiados alardes pero con la peripecia simiesca que nos caracteriza columpiándonos de rama en rama, de liana en liana, siempre siguiendo el guion establecido: primero papa, segunda mama, tercero y cuarto los monos de última generación,  después los monos calvos y cerrando el grupo los chimpancés saltarines. Así hasta la bajada que nos llevaba al primer punto de control, km 7  que realmente para nuestro instinto orangután era el 7,5 y llegar sin apenas darnos cuenta al primer avituallamiento  (según la organización había otro antes pero los monos no lo vimos) tres plátanos más  y nos preparamos para la gran subida. Son casi 2 km subiendo pero con un primer km del km 8 al 9 de los más duros de la carrera. En este tramo voy con el otro mono calvo un rato departiendo sobre si los kamikazes llevaban casco y para qué, del porqué las pizzas vienen en cajas cuadradas si estas son redondas y otros temas de la humanidad, mientras sin quererlo volver a mi status de recolector y subir 100 andando, 100 trotando, y me quedarme solo entre la niebla, como un gorila.



En cuanto la cosa suaviza un poco allá por el km 9,5, y tras sortear un inmenso charco en medio del camino,  vuelvo a mi trotar de pistero, no lo puedo remediar y voy acelerando paulatinamente en modo fartlek (ir a tirones que dicen algunos) hasta que engancho a Isaac  que me pregunta el ¿porqué los ángeles no tienen hélices?, buena cuestión pero yo solo soy un mandril. Isaac.

Posteriormente tras pasar el km 10 empieza una gran bajada hasta el 12 donde engancho al señor Mata con el que voy un rato hablando del cambio climático y de porque Espinete va desnudo todo el día.

Aquí vamos rápido, !nos hemos vuelto locos, locos!, es como una rebelión en el planeta de los simios y vamos más deprisa de lo que se nos imagina e intuye, ¡rozando el 4 por kilómetro! (Sí Chartlon Heston nos viera)

En el 12  hay otro punto de control  comienza la penúltima subida fuerte. Son 600 metros.

Termina la subida y viene un falso llano que lleva a un sembrado donde está el último avituallamiento donde solo paran los humanos, los primates seguimos a lo nuestro (las ostias).


El sembrado se recorre esquivando y saltando de boñiga de vaca en boñiga de vaca. Hasta que cruzamos el puente y nos lanzamos por un barranco buscando el río Guadalix.  Vamos bordeando la orilla, entre musgo y roca que hace que el camino se vuelva peligroso, hasta que llega el momento de cruzarlo por un tronco a modo de cuerda floja de funambulista.

Piano, piano cruzo.  Con esa porte de percherón,  no me vaya a caer y conmigo todo el equipo. Haciendo caso al pie de la letra de la canción del año.  (Hubo quien por intentar dar caza a mi despoblada cabeza cruzo a troche moche  por el rio, no digo más).












Tras el rio unas fotazas (CORTESIA DE LAST RACE STUDIO-ANDRES NUÑEZ) y dos kilómetros de sube y baja y vuelve a subir hasta llegar a las calles de Pedrezuela.



Llegar a meta con la sensación del deber cumplido y con la cesta a rebosar de cacahuetes, setas y alguna testa.

De Sigourney no supimos nada en todo el trayecto. 








Tras la ducha, el bocata de panceta que daba la organización,  y tres plátanos llegamos justo a tiempo de abrazarnos con los del 9 km y de mantear a Nati, tan mona siempre, que subió al pódium como segunda de su categoría.
!Hip, hip, hurra!.





Para celebrarlo nos comimos otros dos plátanos, nos tomamos un cafelito con dos tostadas untadas de crema de cacahuete (con todo su aceite de palma y tal) y entonamos la famosa canción de los monos aulladores bajo los acordes de la botella de anís (del mono) que un servidor magistralmente tocó, mientras repartíamos anécdotas y setas.






215 Llegados a meta 9 km


NombrePuestoCatPos/CatTiempo Neto
Miguel Angel Rozas Rodríguez50VAM170:55:28
Miriam López Martínez85SNF121:00:58
Laura Robledillo Ramos169SNF341:14:06
Natividad Lahoz Arroyo170VBF21:14:06

458 Llegados a meta 18 km 


NombrePuestoCatPos/CatTiempo Neto
Carlos Serrano Aguilar46VAM161:32:30
Manuel Verdeal Portero57VAM201:34:39
José Manuel Mata Lairado100VAM401:39:40
José Fernández Valencia116VBM141:40:40
Isaac Pinto Gismero117SNM551:40:53
Fernando Úbeda Bravo119VAM481:40:53
Javier Toribio Villaverde147SNM671:43:49
David Alonso Jiménez265SNM1191:54:52
Eduardo Lozano Valverde349VBM402:04:08



En general y viendo los tiempos todos lo hicimos de lujo, para lo que somos.  La carrera está genial, de las más bonitas que he corrido y llevo unas cuantas.

Palabra de pronador….errante.

3 comentarios:

Miguel Ángel R. dijo...

Gran crónica Jose y no puedo estar más de acuerdo contigo, bonita bonita la carrera y el toque de la niebla la hizo más especial aún.
Yo me apunté a la de nueve básicamente por la compañía. Casi lo mismo correr con Miriam, Nati y Laura que con...en fin... cualquiera de los otros nueve ;) ;)
Enhorabuena a todos los "pedrezolanos" y en especial a "mis" tres chicas.
Yo también repetiré si me cuadra el año que viene.

Jose Manuel Mata dijo...

Jose tu cronica no podía ser mas exacta y las setas y los cacahuetes yo no los he visto, se los habra llevado todos coco.

MERCE dijo...

Enhorabuena equipazoooo...

Enhorabuena Nati bien te lo mereces campeona.....

la verdad que segun lo cuentas, las fotos, y esas caras de felicidad que teneis tod@s, tuvo que estar chulisima.

que listo es Miguel si esque ... ni punto de comparacion jajaja
que alegria volver a ver a Miriam,vaya tres, como molannn estas montañer@s.

El año que viene habra quehacer todo lo posible por ir