Tod@s corremos. Yo corro, tú corres, el/ella corre. A veces juntos, nosotr@s corremos, vosotr@s corréis, ell@s corren. Al final se trata solo de eso. CORRER.

Centro di gravità permanente – La vida secreta de los percherones V parte



Moraltrail .

Por José Valencia.


A los percherones nos gusta correr (por llamarlo de alguna forma, que más bien lo que hacemos es aplastar), pero también nos gusta la aventura. Por eso de vez en cuando cogemos nuestra mochila, el piolet y las botas altas de montaraz y flirteamos con la montaña aunque esta no se adapte del todo a nuestras características.



Por eso nos fuimos el sábado a Moralzarzal, por eso y porque nos gusta la letra que predomina en su nombre. La zeta. Porque somos unos zoquetes.

Y como zotes nos presentamos la mañana del sábado, sin haber leído el reglamento de la prueba  que decía que no había vasos en los avituallamientos y que cada cual administraría liquido a su cuerpo de la mejor manera.  Y sin haber estudiado ni circuito ni el perfil. Quizás pensando que el crédito de haber realizado carreras de 42 o 30 km  en el último mes nos daba de sobra para afrontarlo. Como corredores primitivos (De sobrados).

Así pues, ni mochila de hidratación, ni porta bidones, ni geles, ni camiseta térmica, ni licencia. Como brizna en el monzón. Ahora eso sí, bien aseados, rasurados y perfumados , solo nosotros con nuestro propio mecanismo y con la brisilla de la libertad que llegaba desde la sierra de Moralzarzal acariciándonos el pecho, sin zozobra listos para salir zumbando (esto no viene a cuento pero me encantan las zetas).

Aquí nos tienes a los cuatro con nuestras gafas de lentes progresivas de listongos de Alcobendas….




El trail sale desde este pueblo de la Sierra de Guadarrama situado casi a vista de la magnífica Cuerda Larga, con la Maliciosa a la izquierda y  la Pedriza por la derecha.

En la salida saludamos a Caminero Gil (del club de Brihuega) y nos volvieron a machacar los oídos con el eterno y sempiterno Thunder de AC/DC. Cosa que comente con Carlitos.

José: Siempre ponen la misma canción.

Carlos: Ya te digo, ya podían poner a Battiato y su “centro de gravedad permanente”.

José: Sí claro, pero Angus Young debe ser runner y a Battiato le gusta más el pádel.

Tras jurarnos lealtad con los dedos cruzados  y decidir hacer el trenecito  sonó el tiro de fogueo y salimos a todo lo que nos daba el cuerpo. Esto lo aguantamos 2 km, lo que aguantan nuestras rodillas,  lo que transcurre  la carrera para salir del pueblo y empezar a subir.

Aquí cada cual coge su sitio sin vacilar y sin recelo….Carlos el sitio de pro (se hace pasar por percherón solo delante de nosotros, en realidad nos considera unos “abuelitos cuenta batallitas” y nos da coba o es un zalamero por lo de las zetas). José y Fernando haciendo la goma.  Edu con su rol de pintor paisajista holandés que va captando cada pasto, cada riachuelo, cada hito, cada árbol.



La carrera tiene su aquel. Si bien Moralzarzal está a 952 metros y el punto más cercano al cielo está a 1332 tienes que salvar un desnivel de 950 metros, y el 90 por ciento te lo cascan en los primeros 11 km. (Aunque te dejan una sorpresita final sobre el km14 para fortalecerte los cuádriceps). Por lo que los “cuestones” son a los bestia.






Tras el llanea,  el sube, y el  baja corrible de los 3 primeros kilómetros empieza la primera subida seria, donde realmente enganchas ese grupo que casi te acompañara toda la carrera (en mi caso un tipo de medias rosas, una chica de mallas azules y un paisano con camiseta verde que conoce cada mojón del camino como la palma de su mano).

Sin descanso seguimos arriba, arriba,  con alguna bajada brutal por terreno de arena y piedra suelta y resbaladiza.

En el kilómetro 5,5 hay un avituallamiento de líquido resuelto con dos tanques de agua donde rellenas la botella, el vaso propio, o la camelbak, si llevas cualquiera de estos artilugios. En mi caso como soy un zángano insurrecto me acoplo al pilón y bebo a morro.
Pero venga seguimos, no voy fino ni vaporoso, las piernas hoy me pesan, no porque haya pasado mala noche , no porque  lleve poco o mucho entrenamiento, no por la gripe, no porque trabaje de sol a sol, no porque acabo de cumplir 50 años el día anterior y hoy sea veterano B. Solo es porque me pesan siempre. PERCHERON.



 

Llega la tercera subida (o cuarta, ya perdí la cuenta)  en la que pillamos a los últimos runners de la carrera corta y que han salido de Moralzarzal media hora antes. Tras “coronar” ,una pequeña bajada y  atravesamos el único llano “llaneable” de la prueba, por una linda pista con magnificas vistas del  pueblo anclado en lo hondo del vetusto valle que parte en dos los cerros de la Berzosa y nuestro peregrinar por el cerro de Cabeza Mediana. Aquí me pongo a un ritmo “bueno, bonito y barato” de 4:30, aquí me doy cuenta que por mucho que me empeñe yo zoquete zascandil en bajar o subir mi hábitat natural es llanear como el llanero solitario. (También debo decir que esos cambios de ritmo en los rondos en zona 2 y 4 surten efecto).



Y decimos adiós a los rezagados de la corta que se separan de nosotros, arrivederchi, adié, bye….mientras el eco nos trae el susurro de la megafonía "NANANANANANANANA, THUNDER" desde la meta situada en el cercano pueblo. Ellos se van a la izquierda camino del final, nosotros a la derecha, para arriba una vez más alejándonos de la civilización de nuevo.

La subida del 9 al 11 jode del verbo joder, es algo parecido a un cortafuegos, una especie de pista sin lindes, un alambre de funambulista, un llano ascendente que parece no tener termino.  Cuando estas descompuesto y reventado  por fin llegas al final de la subida, donde esta el avituallamiento del 11. Aquí solicito amablemente un par de voll-dam doble malta y un pinchito de tortilla para contrarrestar la flojera  que me está dando. Me dicen que nones  por lo que  espero que llegue Fernando que viene unos metros detrás de mí para que con su amabilidad tan característica me deje ese vasito plegable que nos dieron en El Escorial hace dos años, y que previsor lo lleva metido entre la faja y el calzón. Así puedo beber el líquido azul nutritivo que ofrecen como una persona normal, civilizada, y sin pelo en pecho.

Desde aquí supones que ya será todo bajada (pero cuando los voluntarios te dicen que “solo un par de repechos y ya está” sospechas algo).
Venga, pues para abajo, marca tú el ritmo que a mí me da la risa tonta.

Las vistas son para pararse a hacer retratos, aunque no seamos pintores ni holandeses. Bajando por la ladera de la sierra de Guadarrama brindándole a nuestros ojos y piernas esos instantes que hacen especial este deporte.

El descenso es técnico y divertido haciendo ZETAS, técnico y divertido para los que corren de verdad en montaña y trail, para nosotros es un peligro a cada zancada pero nos defendemos bien, con serenidad y casi desahogo. Últimamente las salidas  de SENDERISMO nocturno por el campo a golpe de foco del señor Mata nos han venido bien para saber dónde y cómo pisamos, manteniéndonos siempre alerta (que os pensabais que lo hacíamos por postureo, QUE TAMBIEN:)). Voy bien, muy bien, pero de repente el cobarde subconsciente me avisa de que estoy siendo en exceso valiente mandándome un dolor indeterminado y sutil en algún punto situado en mi rota rodilla izquierda, y desacelero, me compongo, repliego y vuelvo a mi ritmo de percherón.


Desde aquí hasta la llegada a la entrada de Moralzarzal es todo un devenir continuo
de descensos, llanos transitables y subidas llevaderas, todo muy cómodo hasta que nos regalan en el km 14 un ascenso de esos que a esas alturas del cronómetro se hace bola y desde allí, último kilómetro de descenso  abrupto y entrada al pueblo. Seguimos con el grupo asignado allá por los primeros devenires de la prueba (un tipo de medias rosas, una chica de mallas azules y un paisano con camiseta verde que conoce cada mojón del camino como la palma de su mano).

Casi llegando alguien nos reconoce….

-Hombre, si sois los de Calamochos, los dos calvos de rojo. El de la perilla que nos perdió para hacer 600 metros de más… (Vaya fama).

Así saludando a los “amigos” llegamos a cien metros, y de repente a Fernando se le nubla la vista por que dos paisanos a su lado aceleran, pobres diablos, no conocen al tipo de las ostias.


-Colega que íbamos a entrar juntos. Le digo.


Entra en razón e invierte su inercia. Entramos juntos, hombro con hombro, no de la mano OJO (mariconadas las justas).



Allí a la espera esta  Carlos con un sol y sombra en la mano y un habano humeante en la comisura de los labios. Es un crack ha entrado entre los 35 primeros.

Al poco llega el pintor holandés Edu, con un montón de lienzos aún con la pintura fresca.


       Después una cerveza empate a cero y para casa.

La camiseta roja de trail del club muy bien. Cómoda y transpirable, con esa cremallera que hace bien su función de abrirse y cerrarse para dejar pasar el airecillo de la libertad. Ya nos llaman “Los diablos rojos de Villanueva”. ¿Será por lo rápidos? 



Llegados a meta 287 (5 retirados)


NombrePuestoCatPos/CatTiempo Neto
Carlos Serrano Aguilar35VAM221:47:17
Fernando Ubeda Bravo159VAM802:09:50
José Fernández Valencia160VBM142:09:50
Eduardo Lozano Valverde206VBM212:20:57


Parciales


CONTROL1CONTROL2CONTROL3CONTROL4CONTROL5CONTROL6CONTROL7
CARLOS0:10:570:34:210:51:190:57:261:13:471:24:591:40:32
FERNANDO0:12:510:39:521:00:051:06:311:26:551:41:442:01:17
JOSE0:12:200:38:490:58:541:05:421:27:011:41:462:01:16
EDUARDO0:14:400:44:311:06:551:14:211:35:521:51:342:12:04


Clasificación completa (carrera larga):


http://www.youevent.es/sport/multimedia/clasificaciones/ClasificacionVCarreraporMontaaMoralTrailRace-0.pdf


Otra para el zurrón.



7 comentarios:

Miguel Ángel R. dijo...

Da gusto leer tus crónicas Jose. Yo personalmente creo que debería de ser obligatorio que todos los fines de semana te inscribieras en una carrera para que después de hacerla escribieras la correspondiente crónica y la disfrutáramos todos. Y esta obligación debería constar en los Estatutos del club. Y si no hay Estatutos pues se crean con ese único artículo.

Por cierto, bonito número el 224. Quizás fruto de la casualidad, pero fue tu dorsal en Moralzarzal y el mío en Alovera. A ver si se me pega algo.

Gracias por tu crónica.

Jose Manuel Mata dijo...

Muy bonita la cronica, pero un poco gay, tanto de la manita tu y Fernán.

Anónimo dijo...

Crónica a la altura como siempre bloguer. Mira q os gusta subir a un 'monte' jajaja. Enhorabuena buena chicos otro reto q conquistais, el próximo año hago l corta. Claro nati

pepa cooks dijo...

Me ha encantado la crónica, Jose. A ver si de mayor me atrevo a bajar montañas, que es lo que me da medito de verdad...

Y a los otros diablos rojo, enhorabuena tambien.

Carlos dijo...

Bonita crónica, andas con la pluma afilada, percherón.

Enhorabuena a vosotros insurrectos, vaya mañana más buena que echamos. Añadir que nada de fumar habanos, que me han durado las agujetas y los picores de las orugas tres días...

La próxima pronto, que hasta el Serrucho queda mucho.

Merce dijo...

Como te gusta relatar tus hazañas(con z)ehh jose,bien chula..

Mira que os gusta los retos dificiles a tus colegas,y a ti jajaja.

Enhorabuena percherones!!!

Pd.haber si en una de estas que haya corta me pondre la camiseta roja

Anónimo dijo...

Jose vaya crónica que te has marcado, si bajaras como escribes lo mismo estabas con el Carlos.
Gracias compañeros por esa mañana que nos dimos aunque la distancia me hizo pensar que seria menos dura y..... ojito con la carrerita, parece que le estoy cogiendo el puntillo a esto de andar por la montaña, hay un paseo por los Picos de Europa que no me lo quito de la cabeza, ya veremos......

Un Saludito.

Fernando Úbeda.