Cuando los sueños se hacen realidad hay que ver lo que te duelen las piernas al despertar

En las nubes siempre veo la manera de complicarme las cosas.





El antecedente nos cautivo tanto el año pasado, por su dureza, por su trazado, por su belleza, que juramos volver.
Juramos volver, y  yo que llevo ocho años dedicándome a atrapar nubes en el cielo para mí y para los demás, me deje llevar por mi palabra, por el trail y dije que iría y mis palabras me atraparon.
Me atraparon, entre el aguacero de una tarde de un invierno que parece que se hace eterno, por más que nos pese, por más que el 20 de marzo a las 4:30 entrase la primavera. Y por el barro de los caminos que te llevan y te traen de Atanzón, de Valdeavellano, de  Caspueñas, con sus barrancos imposibles,  con sus cuestas del perrillo y otras especies.




Otras especies, que aunque inánimes en forma de trialeras y caminos,  parecieron tomar vida engullendo las pisadas de los corredores con su barro, sus lodazales,  con sus traspiés.
Con sus traspiés nos aglutinados los corredores en la salida, partiendo  como el año anterior desde la Plaza Mayor, recorriendo las lindes del pueblo arriba y abajo para llegar a la “Cuesta del perrillo”,  todo lo demás fue parecido a como ya relate el año anterior:






Todo lo mismo...salvo que era yo solo el único villano........
Salvo el suelo que hacía las veces de ciénaga engullidora de zapatillas.

                Salvo que por ir mirando por donde no pisas nos hizo a un grupo desnutrido y reducido errar el camino y hacer unos metros demás.

                Salvo que aumentaron el recorrido en casi 4 km. para hacernos pasar por una zona de arroyos y huertos para subir el eterno barranco que nos llevaba a Valdeavellano y su “picota”. Llegando a este pueblo se apodero del cielo la grisura y el vacio inmensurable, comenzando a llover. Dimos una vuelta a la fuente del pueblo entre el jolgorio de tres niños y un speaker que narraba el “ya queda menos” (la mitad mas o menos), para bajar de nuevo al valle de UngrÍa “surfeando” (no se puede decir de otra manera) por entre pseudocaminos, haciendo autenticas filigranas. Con la banda del pulsómetro que no es capaz de agarrarme el toc-toc del corazón. 




Adiós ahora sí, para siempre, adiós. Sacando fortaleza de mi obtuso correr, dándole pausa al tiempo, disfrutando del barullo del tremedal camino de barro que piso con mis pies del mismo material.

Y venga, vamos a Caspueñas para subir a su atalaya emergente en lo alto de la nada y bajar cantando mi letanía de PRONADOR ERRANTE  “ya no puedo más”, para ver a lo lejos la candorosa esperanza de llegar de nuevo a Atanzón por la cuesta del perrillo, con su gallardete purpura ondeando al viento. Caminando hacia ella paciente pero no ausente, subiendo la montaña sin arte pero con mí maña de 100 pasos andando, 100 a trote cochinero. Y llego, y llego, diciendo hola, adiós, hasta luego. Alzando mi mirada al cielo para empapar las pupilas de libertad.




Debo admitir que simplemente corrí, sin ver más allá. Eso sí, bajo la carga de mi  propia ley de gravedad. Arriba, siempre arriba, sin pensar en la caida. Compuesto y remendado. Con el  pálpito de vuestra ausencia, Sin objetivo de mejor marca personal, Perdiendo el miedo a asumir quedar entre los últimos, de ser un ñiquiñaque, porque las nubes igual que te mecen te pueden engullir.


En la carrera larga de 19.400 metros llegamos a meta 99 corredores (alguno quedo por el camino con el tobillo torcido, el circuito daba para ello).

Quede el 77 con un temporal de 2:06:35. 

Gracias a JPGarcés y Javi Nuñez por sus ánimos, a Caminero y Ade por esos tramos juntos y a Christian Gallegos por las fotos.

Al día siguiente me fui de compras al Factory, para estirar piernas...


Nos vemos en cualquier lugar que este entre la espada y la pared.



8 comentarios:

La Roble dijo...

Ole Jose!! Fuiste el único valiente o chalao (según se mire) que se atrevió a ir. Los demás preferimos una media llana.
Así es un verdadero Villano.

Anónimo dijo...

Siempre es bueno cumplir las promesas, es una buena costumbre que hace que confíen en ti, o eso dicen.....
Muy buena tu crónica,enhorabuena.
Carmen.

El Peñu dijo...

Aunque creo que exista una barrera infinita e invisible, que la hay, a cada cual lo suyo..., aunque a veces no sea reciproco...

No soy quien para valorar tu carrera, pero sí ti crónica, de 10 como siempre. Tu narrativa me cautivó desde siempre y aunque sea en lo único, serlo es...

Dave dijo...

Me encanta la cronica. Un abrazo

Pepe Jaen dijo...

Ese Calvo/con.pelo, todo un campeón.
Felicidades.

Sergio Raner dijo...

Buena crónica Don Jose, los pelos de punta y un sabor acíbar por no haberte acompañado, aunque ya aprendí el año pasado que tras el maratón la cuesta del perrillo casí se acaba a cuatro patas ;)

Virginia dijo...

Muy buena crónica Jose!

Anónimo dijo...

TU CRÓNICA....RICA,COMPLEJA,MÁGICA,CULTA,PERFECTA....
TE FELICITO

DORI MATEOS