Quien busque infinito, que cierre los ojos

Siguiendo la dirección que nos indica el dedo de Eduardo Lozano Valverde, el de las 200 carreras.

Crónica de la II Media (con 23 km. y pico) Maratón de montaña del Alto Rey.

                                   ¿Cual es la cima a la que debemos subir?
Aquella que se ve recortando el horizonte, contestó, señalando con el dedo hacia el cielo infinito.

Y después de levantarnos a las 6 de la mañana y tras el largo paseo en coche de Villanueva a Condemios y de autobús de Condemios a Pradena de Atienza, emprendimos la marcha,  hacia donde aquel dedo señalaba, tutelados por el hombre de las 199 carreras.



                                                              SUBIR.
En la salida por megafonía anuncian que un integrante del club cumple aquí sus 200 carreras como villano. El centenar de corredores congregados entre las dos distancias de la carrera nos arrodillamos, quitamos sombreros, caretas, coronas, gorras, pañuelos y cintas de la cabeza haciéndole una eterna reverencia.
Media hora después de lo acordado salimos por la “calle” de Pradena, todo cuesta arriba, como anunciando lo que nos espera en breve.  Al poco de salir del pueblo por un camino nos despedimos tras mil besos y un abrazo de los del 15.000 y emprendimos la larga subida tras el dedo de Edu Lozano. Siete largos kilómetros, en los que empleas toda la fuerza de tus cuádriceps, corazón  y gemelos para alcanzar la cima del Alto Rey y dar la vuelta a la Ermita situada en el punto más alto, entre la yema y la uña del dedo de Edu Lozano. Son siete kilómetros con desnivel pero no del que te quita el resuello, si bien, al hacerlos  prácticamente “campo través” entre riscos, pedregales y enredaderas, en lugar de por una senda clara, los hacen duros de verdad.







                                                              BAJAR.
Aquí , a mil ochocientos y pico metros de altura perdimos la referencia del dedo e iniciamos una bajada sin misericordia, por momentos desconcertante, ya que al ser por en medio del monte, sin senda o camino, puedes llegar a despistarte y perderte (el caso es que hubo varios corredores y corredoras que “hicieron” kms. de más por esta cuestión).  Por lo que tienes que ir buscando las marcas que ha dejado la organización para el caso. Los que no tenemos buena vista, no somos muy duchos en la cuestión o hacemos pocos sudokus que nos abran mente y neuronas tendemos a esperar y seguir a otros corredores, rezando por que el sentido de la orientación de estos sea más fina que la de uno mismo.
Realmente aquí se sufre incluso más que subiendo, al menos un servidor, a tumba abierta entre matorrales, piedras, gnomos, matojos, lagartos del jurasico, minas, y trampas escondidas.
Tienes que ir muy atento y pisar con tiento para llegar vivo al segundo avituallamiento (PEDAZO RIMA ME SALIÓ) sobre el km.13.





                                                            EL RESTO.
Los 10 y pico kilómetros finales que parecen los más asequibles, realmente son un calvario con todo tipo de terrenos despiadados en los que pisar o mojarte.  Con zonas de bosque y pradera preciosas, que diría el de las 199 carreras más una. Con troncos y piedras en los que trastabillarse y torcerse los huesos o lo que nos queda de ellos. Con ríos en los que meter empeine, talón, medio pie o hundirse hasta el cuello.

Al chino chano del canto del grillo y el parlotear de la grulla, mientras el sol traicionero del mediodía se iba cosiendo sin piedad a nuestras espaldas, llegamos a la meta en Condemios. 
Nos abrazamos, nos besamos, nos duchamos, regamos las plantas, los niños corrieron (LOS PEQUEÑOS Bruno y Hector), las sirenas regresaron al mar, subimos al pódium y pusimos mil dos whassapp.  





Comimos judías, carne, nubes del cielo, tomamos postre, vino y café. Hicimos cálculos de desniveles, de probabilidades y causas hasta que decidimos regresar a casa, siguiendo el rumbo que nos marco el dedo de Eduardo, el hombre de las 200 carreras, aconsejado en esta ocasión por Pepe…

La organización de 10.

Los villanos, villanas y villanitos de 10. Pura aritmética.

No voy a destacar a nadie en particular, ya que todos los que corrieron se lo merecerían por unas u otras causas.












Carrera 15 km
Equipo de Villanueva ( Erika, Laura y Nati ) - Primeras
NombrePuestoCategoriaPos/CatTiempoPuntos
Erika Dobrovolskaite8SF11:49:1324
Laura Robledillo20SF52:30:5321
Natividad Lahoz21VF62:30:5321




Carrera 24 km
NombrePuestoCategoriaPos/CatTiempoPuntos
Carlos Serrano22SM142:25:0275
Manuel Verdeal31VM122:32:4272
Sergio Trigo41SM232:41:3869
José Fernández48VM202:44:0966
Virginia Hernandez55SF22:48:3163
Oscar Martín56SM292:48:3163
Eduardo Lozano73VM333:10:3457
David Alonso74SM363:10:3457
José Jaén75VM343:10:3457


Como dijo el erudito  Tadeo Tramochas “Lo difícil es atreverse, lo demás es historia , si quieres formar parte de ella, atrévete”





5 comentarios:

Virginia dijo...

Me cansé más en la ruta de Pepe que en la de la carrera jaja.

Enhorabuena a tod@s, el que no ha corrido esta carrera no sabe lo que es, preciosa pero superdura. Eso si, totalmente recomendable.

Carlos dijo...

Pepe, la que nos liaste a la vuelta, si lo sé, me vuelvo con Verdeal. Mochuelo.

Enhorabuena a tod@s, en especial a Edu, ahora sí, por esas 200 carreras. Un gran tipo del que hay muchas cosas que seguir aprendiendo...

Carlos dijo...

Ojo, pasteleo en los puntos...
Tongo.

manuel dijo...

Muy buena crónica blogger, que bien explicas todo.

Enhorabuena a Edu por sus primeras 200 carreras. Al resto también.

Edu dijo...

Un detallazo que se lo comentaseis a la organización para que lo dijeran en la salida, muchas gracias.
Así que pasen otras 200.

Una bonita carrera pero yo destacaría sobre todo lo bien que competimos .

Un abrazo