Quien busque infinito, que cierre los ojos

FEROCES 2.0

                      Crónica de La Subida a La Tonda por José Valencia




Después de hacer la Madrid-Segovia en septiembre y de que me diagnosticasen la lesión en la rodilla, tuve un periodo en el que no sabía si ir o venir, si agacharme o saltar, si apuntarme o no. 
Esto provocó que no tuviese un plan establecido o una meta a la que llegar, y por ende, poder dedicarme a entrenarla y buscarla con vehemencia, lo que me ha  llevado a estar en pre-temporada la mayor parte de la temporada.
Intente por algún mes plantearme el objetivo de prepararme para una carrera corta y rápida, pero desistí en el empeño. Y no por la rodilla, sino porque a la fría luz de la razón la maquinaria no daba para ello.
Entonces surgió el tema del Circuito de Carreras de Montaña de La Diputación. Y me decidí a hacerlo. Aunque debido (según las cuentas de David Alonso) a mi proporción de peso por altura partido por dos no doy para alardes en el terreno, la verdad es que siempre me ha gustado, no en vano he disputado en montaña carreras desde kilómetros verticales a Trail de 50 km. 
Tras sopesarlo en mi fuero interno y palparme la rodilla,  lo casque a los cuatro vientos “voy a todas las de montaña” que no es lo mis que decir “Voy a por todas en montaña”. 
Aunque sea con el método del gran metodólogo aquel de “correr y andar”, pero llevándolo al extremo más surreal.

Por lo menos no dejaré de hacer lo que me gusta y de esta manera envejecer más despacio.

Tras la “CUESTA EL PERRILLO” tocaba la “SUBIDA A LA TONDA”
Está vez mis compañeros eran otros, Carlos Serrano y Lolo Verdeal, seguramente (con permiso de Basi) los dos tipos con más nivel en este terreno. Y allí estaba yo con ellos. Es como si el Perfumerías Avenida(con todos mis respetos) fuese a jugar un triangular con los Lakers y los Clippers en el Staples Center de Los Ángeles.



Pero no se trataba de competir con ellos, se trataba de hacer equipo, puntuar para el club, descubrir otra cumbre y pasarlo bien.

La salida y la meta estaban situadas frente a la Iglesia de Tamajón que data del Siglo XIII, y que es más que reconocible para todos los que, año tras año, peregrinamos el primer fin de semana de junio por los pueblos de la Arquitectura negra, camino del Ocejón.




El día era bastante caluroso y prometía con hacernos sudar. 


El Excelentísimo Alcalde de Tamajón dijo 3,2,1 y…


Tras una pequeña vuelta para volver a pasar por la zona de salida, enfilar una pequeña bajada y pasar por encinas gigantes empieza la ascensión, sobre el kilómetro tres aproximadamente.





La subida la verdad es que no da licencia a la pausa, parece que no se va a acabar nunca, con el hándicap del alta temperatura que nos hizo el domingo, y que parece anunciar un verano insufrible.
Aquí empiezo a perder de vista a Lolo, que parece posicionarse tras el grupo cabecero, y a Carlos que va progresando.
Son algo más de tres kilómetros que te llevan desde los 1000 a los 1242 de la cima, La Tonda y sus antenas, que se ven desde lejos pero parecen no acercarse nunca por más que avances hacia ellas.
En la cumbre, mientras cogemos aire, nos dan una botella de agua y nos envían de regreso a Tamajón.

La cuesta abajo ya se disfruta de otra manera. El corazón se reposa, las piernas poco a poco recuperan sensaciones y así te dejas caer hasta la meta, por una bajada y un camino no demasiado técnicos que me recordó en gran parte a la bajada desde el penúltimo avituallamiento del Ocejón a Robleluengo.

Incluso a 20 metros de meta me dio para esprintar y adelantar a un paisano, al más puro estilo rebanador.

Allí me estaban esperando los dos “lobos feroces” de la montaña que en poco más de 10 kilómetros me habían sacado 7 y 5 minutos respectivamente. Entrando Lolo el 11 de la general y Carlos 16 de la general.




Además, y según la clasificación provisional, Lolo había quedado tercero de los veteranos por lo que tendría trofeo. 
Con alegría fuimos a cambiarnos y tras las carreras infantiles donde los dos pequeños Verdeal, Bruno y Héctor participaron y quedaron los segundos respectivamente..



..nos dispusimos a hacerle la ola a Lolo frente a la Iglesia de Tamajón donde dispusieron el pódium de forma estratégica para las fotos. 
Más para nuestra sorpresa subió otro.... 
Que al parecer sí que había corrido, pero que llevaba el dorsal a la espalda y el chip en la oreja, que ya sabemos que estos montañeros son diferentes, y haya reglamentos de dorsal visible y chip en su sitio. 
Que como el bueno de Lolo no le dio más importancia, para que se la vamos a dar nosotros que le hicimos la ola igual porque es un fenómeno.

Luego, tras un poco más de calor y charleta con los de Brihuega, los de Guada, los del Pilar y otros amigos montañeros, nos comimos la paella, echamos unas risas y pasamos una sobremesa agradable los dos lobos feroces (2.), el percherón (0) y los pequeños feroces. 

Gracias a ellos, a Ana y Nati por ejercer el noble arte de animar y fotografiar.


Y coleccionamos otro atardecer, haciendo tangible lo intangible.


La próxima en Peñalver el 21 de junio, con parada en el mítico Ocejón .






PTONOMBREAPELLIDOSCATEGORIATiempoRitmo km
11MANUELVERDEAL PORTERO4º VET.0:43:564:23
16CARLOSSERRANO AGUILAR9º SENIOR0:45:284:32
40JOSEFERNANDEZ VALENCIA17º VET.0:51:065:06

3 comentarios:

manuel dijo...

Muchas gracias José, que bien explicas todo, hasta mis pensamientos.

Un placer correr contigo y el mochuelo.

El Peñu dijo...

que tios mas duros, dios que miedo dais

Carlos dijo...

Y lo que te queda Jose, después de estar en barbecho este año, ya verás...

Luego... en mi caso, demasiadas flores para tan poco tiesto, gracias por tu estima.

Mr. Lolo, eso, un fenómeno.

Nos vemos en la próxima.