Quien busque infinito, que cierre los ojos

DEL MARATÓN DE BARCELONA (O DEL ENTRENAMIENTO EN EL “ECONOMATO”)

Por David Alonso,




Antes de entrar en la verdadera crónica, quería dar una pequeña explicación. En los últimos tiempos, cada vez que he dicho “voy a hacer esto” y lo he proclamado a los 4 vientos, muchas veces han surgido problemas y al final la cosa no ha salido como deseaba. Por esta razón, he decidido no volver a “vender la piel del oso…”. La verdad es que ha costado mantener cerrada la bocaza, y solo sabían de mi aventura mi familia y uno de mis amigos.
Después de 16 duras semanas de entrenamiento (casi 1.100kms, incluyendo 350 de calidad, 90 de series y 110 de tiradas largas), pusimos camino a Barcelona, con unos dígitos grabados a fuego en la cabeza: 3h19:59. Ése era el objetivo marcado y todo lo que estuviera por encima de eso sería un fracaso absoluto. Y no digo esto por lo que representa en el aspecto deportivo (que debe ser una afición, no lo olvidemos), sino por los grandes sacrificios que hay que hacer durante esas semanas de preparación, en las que se roba demasiado tiempo a nuestra pareja, padres y hermanos, y se pierden muchos momentos que no podemos pasar con ellos (por estar entrenando o por dar prioridad al descanso).
Hay que decir que este maratón presenta un recorrido bastante favorable. La parte más dura está en los 7 primeros kms y esto supone dos ventajas importantes: las subidas más duras se hacen cuando las fuerzas están intactas y, además, esto te permite hacer la primera parte algo más tranquilo, regulando fuerzas.
Debido a un gran barullo organizativo para entregar la mochila en el ropero  y a ciertos problemas escatológicos, llego al cajón de salida (3h15-3h30) en el último momento, sin calentar y que quedo colocado en la parte trasera. Esto me ralentizaría aún más en los kms iniciales, con el resultado de llegar al km7 con una media de 4:50/km, muy lejos de los 4:40 marcados como objetivo. Me empiezo a poner algo nervioso, he perdido más de un minuto.
En este tramo, quizá en la cuesta más dura de todo el recorrido, en las inmediaciones del Nou Camp, adelanto a un grupo de personas que van empujando sillas de ruedas donde van personas discapacitadas. Se me pone un gran nudo en la garganta y me doy cuenta de lo patéticos que somos cuando nos quejamos por no poder entrenar debido a una contractura, una tendinitis o cualquier otra lesión sin verdadera importancia.
Los kms siguientes son muy favorables, pero no consigo rodar como acostumbro a hacerlo cuando el asfalto se inclina hacia abajo. Recupero algo de tiempo, pero la media no baja de 4:45. Me pongo aún más nervioso.
En el km12 se vuelve a pasar por la zona de salida. Ahí debería estar mi grupo particular de forofos (Laura, Mercé, Pau y Anna). Hay muchísima gente a ambos lados y no consigo verlos. Esto me deja bastante chafado, no voy cómodo y me apetecía verlos. Intento concentrarme y empezar a coger un ritmo algo más rápido. Sin embargo, solo consigo recuperar 2-3 seg por kms. No quiero hacer cuentas de cuantos kms necesitaría para recuperar el tiempo perdido si sigo a este ritmo, muchísimos más de los que quedan. Finalmente, en una larga recta veo a Laura dando voces y al resto del equipo animando. Es curioso, pero esto da muchas más fuerzas que cualquier gel que podamos llevar en el bolsillo del pantalón.
Entre los kms 14 y 20 se sube y baja varias veces. Algún km se me vuelve a ir a 4:50 y empiezo a sentir molestias en el piramidal derecho que tanta guerra me ha dado en las últimas semanas. Empiezo a pensar que quizá no es el día de grandes proezas…
Los kms del 18 al 22 transcurren por la Meridiana, una gran avenida dónde se corre en ambas direcciones y puedes ver a los corredores que van por delante de ti. Es una zona extraña, no sabes muy bien cuando estás subiendo y cuando estás bajando. Vuelvo a mirar el Garmin y marca una media de 4:43. Uf, esto no va a haber quién lo levante.
Contra todo pronóstico, empiezan a aparecer los 4:2X en el marcador del ritmo. Esto me permite pasar la media con la precisión de un reloj suizo: 1:40:00 (4:40 clavados).
Es increíble lo que el cerebro puede significar en carreras de este tipo. Meterme en ritmo objetivo de una forma tan brusca y saber que ahora la ansiada marca es posible me hace dar un enfoque completamente nuevo a la carrera.  Sé que ahora vienen 10kms prácticamente llanos y que es el momento en el que se va a decidir todo. Me “acoplo” como un contrarrelojista que se está jugando el Tour de Francia en la última etapa y pongo un ritmo de crucero de 4:35. Así cae un km tras otro hasta que me doy cuenta de que la media acumulada se ha ido hasta 4:38. Me estoy acercando al km30 y voy muy bien de fuerzas. Pienso que la cosa va a ir bien y me dan ganas de apretar algo más, algún km sale a 4:30. Pero de repente me acuerdo del MAPOMA del año pasado, dónde empecé a saborear la marca antes de tiempo y el reventón fue de escándalo. “Hay que ser prudente y mantener la cabeza fría”. Esto es difícil porque el sol calienta pero bien. “Hay que joderse, ¿es que los del tiempo no aciertan nunca?, ¿Dónde están las anunciadas lluvias? Con lo bien que me vendrían ahora”.
Los kms 26 al 31 se desarrollan en la Diagonal, otra gran avenida de ida y vuelta. Tampoco sabría decir cuándo se sube y cuándo se baja, aunque en teoría es completamente llano. Me empiezo a sentir raro, empieza a pasarme gente y esto no había ocurrido en los últimos 10kms. Las fuerzas empiezan a fallar, la cabeza empieza a dudar. Como iré que en el giro de 180º está Laura para animar pero ni la veo.
Algún km se empieza a ir a 4:45 y vuelven los nervios. Además, el gemelo de la pierna izquierda empieza a dar guerra. “No puede ser, si la que me da problemas es siempre la derecha”. “¿Habrá estado mi “inconsciente” protegiendo la parte derecha y se me ha sobrecargado la izquierda?”.
A partir del km32 se entra en la zona del paseo marítimo y el puerto. Hay menos animación, pega más el viento y el perfil ya no es tan cómodo. Se sube un puente y el gemelo amaga una vez. Creo que ha llegado la hora de levantar el pie, “puedo permitirme el lujo de perder 10 segundos por km, pero si me da el calambrazo se acabó…”. Bajo el ritmo y pierdo algo más de un minuto en 5kms. La media vuelve a ponerse en 4:39. Sé que los 2 últimos kms son cuesta arriba y me pongo aún más nervioso.
Éste es el momento más duro de la carrera, tanto física como mentalmente. Me acuerdo de los malos momentos durante los entrenos, me vuelvo a acordar de mi mujer, de mi padre, de mis hermanas, de mi madre (a la que he dejado tirada en el día de su cumpleaños por estar aquí, (“lo siento mucho, madre”). El “pues no habrá días para correr que tiene que ser hoy” no para de retumbar en mi cabeza. Estoy entrando en un bucle de pesimismo muy preocupante. Tengo que salir de él de forma inminente. Me refugió en el mp3 para “resetear” la cabeza. “Vamos a ver que nos depara el modo aleatorio”.
El Koala. “Sí, para hacer corrales estoy yo ahora”.
ACDC, Highway to hell. “Efectivamente, allí voy, derechito al infierno”.
ACDC, Hell’s Bells. “No sé si serán las campanas del infierno o las llaves de San Pedro, pero voy muerto, eso seguro”.
Barón Rojo, Los roqueros van al infierno. “Y los maratonianos también, no te jode”
Km36, Arco del Triunfo, para el mío queda mucho aún. Los kms se empiezan a ir todos por encima de 4:45 y la media va variando entre 4:38 y 4:39. La cabeza empieza a calcular en todos los sentidos, “¿cuánto puedo perder en los 2 kms finales para mantener el objetivo?” El gemelo ya está al límite y los isquios de la pierna derecha también. Al ritmo de Extremoduro y Marea me presentó en el km 39. “Que se acabe esto, por Dios”. Ahora mismo voy como Rocky cuando le calentaba el ruso.  Intento no pensar en nada y mantener el ritmo todo lo posible. Me doy cuenta de que ya hace tiempo que no me adelante gente. Vuelvo a mirar el Garmin, km40 en 4:30. “¿Se habrá vuelto loco?, no puede ser”. Vuelven los cálculos a mi cabeza: “2 seg mejor que el objetivo, por 42 kms, son por lo menos 84 segundos, casi 1 minuto y medio”. Ahí me doy cuenta de que estoy peleando no por mantener el 3h19 sino por cambiar ese 9 por un 8. “A morir que a saber cuándo vuelve a presentarse una oportunidad así”. En un ataque de inconsciencia (“si se me sube el gemelo las voy a pasar canutas”) me lanzo con todo lo que me queda. Últimos 2 kms, el terreno empieza a picar hacía arriba, hace muchísimo calor, me veo la marca del sol en el pantalón remangado. No veo demasiado, no puedo enfocar, bastante tengo con no chocar con la gente. El pasillo es muy estrecho, al estilo de la salida de la casa de campo, y con muchos corredores que van a un ritmo bastante más lento. Entre empujones y maldiciones a alguno que piensa que corre solo, emboco esa recta del Paralel. A lo lejos veo a una pedazo rubia dando voces completamente exaltada. “!Es Laura!” No me lo esperaba. No tengo tiempo ni de cambiar la cara.




Al ritmo de mis inseparables Warcry llego al km41 (4:38). “¿Pero esto no era cuesta arriba?¿Dónde está la cuesta”. A ver si me he lanzado antes de tiempo. “A ver si haber subido 100 veces los autos locos en las últimas semanas ha hecho efecto”.
El gemelo me da un calambrazo y pego un respingo, “no me jodas, ahora no, aguanta unos minutos”.
Otra de Warcry en el mp3 al que ya no le queda más volumen para subir. El mensaje de la canción es esclarecedor:
 “Quien me cierre los caminos,
que se pare a pensar
que lucho por los míos,
y no puedo abandonar.
No hay marcha atrás...”
Salta el km42 en el Garmin (4:39). Pero sé que siempre marca de más y aún me quedarán unos 700 metros de agonía. Curva a la izquierda y ya se ve el arco de meta a lo lejos. No veo cuánto marca. Sé que pasé por la salida a los 4 minutos del disparo.
Deben quedar unos 250 metros, miro el Garmin incrédulo, acaba de marcar 3h17. “Joder, que pueden caer las 3h17”, “hay que darlo todo”, “las posturas en las fotos para los modelos, aquí hemos venido a correr”. La vista se clava en el cronómetro, 3:17:40, 3:17:45, “vamos, que no llego”. Cada vez aprieto más, después comprobaría que esos 740 metros finales los hice a un ritmo medio de 4:17 (las series en solitario en las pistas de Azuqueca han dado sus frutos).




Paso bajo el arco de meta, 3h17:55. Increíble, no me lo puedo creer, he pulverizado mi marca, bajándola 8 minutos. Me voy directo a apoyarme en una valla porque al parar se me ha subido el gemelo. Y allí apoyado, explotan todas las emociones, el dolor físico, la rabia, la satisfacción personal, todo eso provoca que las lágrimas sean incontenibles.
El resto ya lo conocéis, alegría, abrazos, felicitaciones y el wasap que echa humo. Muchas gracias a todos por vuestros mensajes de ánimo el día anterior, dónde las dudas te comen por dentro.



Ahora toca recuperarse en la medida de lo posible para hacer dignamente el de Madrid. Y después de ése, dejaré los maratones por un tiempo. Como os decía antes, el sacrificio es demasiado alto y quiero hacer otras cosas. Cosas que no os puedo contar ahora, por lo de la piel del oso que os decía al principio ;-)

PD: quiero dar las gracias a Jordi, Mercé, Pau y Anna por cómo nos han tratado este fin de semana. Nos han hecho sentir como mínimo tan bien como si estuviéramos en nuestra propia casa. Con gente así da gusto.

PD2: felicitar a Jordi por sus 2h46!!! Este tío no es de este planeta. Ha sido dejar los pacharanes y los gin-tonics y ya no hay quién lo pare. 


PuestoNOMBRECategoriaPos/Cat1-Med2-MedTiempo NetoRitmoPuntos
2405David Alonso JiménezM3511641:40:001:37:553:17:550:04:4233MMP

13 comentarios:

La Roble dijo...

Ese es mi hombre!

Dave dijo...

Me ha encantado la cronica, se nota el sufrimiento y lo importante que es la cabeza en un deporte como este. Enhorabuena coco, eres muy grande!!!

Margui dijo...

Poeta no serás, pero nos haces vivir tu carrera como si la estuviéramos corriendo nosotros. Tu crónica es muy sentida y te has dejado llevar por los sentimientos que en la mayoría de las crónicas no escribimos pero los tenemos en la cabeza justo después de hacerla.
Felicidades por el carrerón, se te veía convencido que iba a ser tu día y tu carrera.
En Madrid, más de lo mismo

Edu dijo...

Me he emocionado ,,, enhorabuena Coco,,,

No creo que te lo curres tanto como cuentas,,, es que tienes talento para el maratón.

Un abrazo de un admirador




Anónimo dijo...

Yo también me he emocionado con tu relato, reconozco que he pensado ufff que largo, pero en cuanto empecé a leerlo me enganche y empecé a vivirlo tanto que a mi también me dolían los gemelos.
Muchísimas felicidades por este nuevo reto cumplido.
Carmen.

Bea Lopez dijo...

Emocionante Coco, eres un grande de los grandes! Talento, cabeza y coraje.

Chapó Mr. Coco.

José Narciso Valencia dijo...

Eres muy grande David (sr.).
Lo has demostrado entrenando hasta tú límite, arriesgando el todo por el todo en esta carrera. El maratón no es una carrera que puedas repetir cada domingo. El maratón lo entrenas durante meses y solo tienes esa oportunidad, ese día, a esa hora. Y tú, como no la aprovechaste.
Además de hacerte grande tú, nos haces grandes a los demás. Corriendo y escribiendo para este blog, donde quedan reflejadas hazañas siempre grandes, como la tuya.
ENHORABUENA.
PD Eso sí, en el viaje a Cáceres te sientas con otro….

manuel dijo...

Que bueno David, que máquina eres, se ve que esto es lo tuyo... escribir.



Solo falta que empieces a correr un poco, como se te de la mitad de bien que escribir vas a llegar a la altura de Basi, más o menos.



Muy grande eres.

Spiderman dijo...

En el top ten de los maratonianos con un carrerón impresionante,tanto como la crónica que has escrito.
Me alegro mucho Coco,todo lo que has aprendido en estos años de carreras y entrenos han quedado reflejados en un gran marca,el esfuerzo y la determinación han merecido la pena.A disfrutarlo!!!!

Jesús dijo...

Enhorabuena Coco, sin duda te lo has currado.

El Peñu dijo...

Yo que soy de grandes crónicas me ha gustado mucho la tuya, esa lucha interna, ese sufrimiento, ese sin parar de mirar al garmin y hechar cuentas continuamente, esa emoción que genera el maratón, esos miedos cuando empiezan a aparecer los calambres y molestias.
Uffff, en fin me has emocionado por yo tambien he vivido todas esas sensaciones que describes.
Enhorabuena

merce Haro dijo...

David Alonso,, super cocooo..

Nos has dejado a tod@s con la bocaaaa abierta y los ojos saltones..jajaja.

pedazo de marca

Te lo merecias muchacho,te lo has currado pero que muy bien...

Enhorabuena!!!!

Carlos dijo...

Merecido premio al trabajo y la convicción, sí señor.
Enhorabuena, mochuelo.