Somos el club de atletismo Villanueva, somos corredores populares, seguramente nadie nos recordará. Seguro que a ninguno de nosotros se nos olvidara jamás.

LOS SERRANO EN CABANILLAS y BEA EN MARCHAMALO

               10 KM. DE CABANILLAS           


Puesto  Tiempo     Nombre 


18        0:38:28    SERRANO ALAMINOS, Jaime


84        0:47:11   SERRANO CASTELLANOS, Jaime


89        0:47:36   SERRANO SARRO, Tomas

------------------------------------------------------------------

                      5.000 DE MARCHAMALO       

Beatriz Sabé Gomez TIEMPO 23:43

2ª de su categoría, obtuvo trofeo.

19 VILLANOS, 19 MARATONES (Macondo)

PUESTO 2.061 TIEMPO 3:26:13

-Este relato MAPOMA esta dedicado a todos vosotros, corredores, familiares, simpatizantes, etc., del C.A.V. Sin excepción, y es mi manera de agradeceros las salidas pre-mapoma, los ánimos en carrera, los entrenamientos, los comentarios acerca del mismo en el blog, las crónicas pre y post, y un largo etc. del MAPOMA 2.011.
Pero me vais a dejar que se lo dedique especialmente a CARLOS RUBIO GARCIA, que se quedo a las puertas…knocking on the heaven's doors…que es lo mas duro que te puede pasar.-

LA CRÓNICA DE JOSE FERNANDEZ VALENCIA

En mi vida anterior leí cientos de libros, con sus historias, sus personajes reales o ficticios, sus ciudades inventadas o conocidas. Y precisamente hay uno de esos pueblos imaginarios, que tiene un gran parecido con nuestro mundo, con nuestro MAPOMA, ese no es otro que MACONDO.
Una ciudad donde todo es posible, porque todo es impredecible, es mágico, como Madrid, como el MAPOMA. Sobre todo cuando sus calles se inundan de personajes villanos, que son extraordinarios e insospechadamente inauditos.


 MACONDO

Muchos años después, frente a la meta del MAPOMA, Álvaro Fernández Lahoz había de recordar aquella remota mañana en la que cruzo aquella misma meta, de la mano de su padre. Como todos los años, por el mes de abril.
Este era para el su primer MAPOMA, aquel de su padre fue el octavo. Pero Álvaro Fernández recordaba el de aquel año, mas que ningún otro, pues hubo un gesto de su padre que se le quedo grabado en la mente y en el hombro. Pues su progenitor corriendo a su lado a pocos metros de la llegada, le apretó en el hombro y le susurro “recuerda este momento, hijo, es un sueño hecho realidad”. 

Después de tantos años, las palabras aun resonaban en su mente, a la par que aun tenia grabados los dedos de su padre en el hombro izquierdo. Jamás, cruzando otras metas antes, y todas las que vinieron después, le oyó decir aquello.
¿Qué tendría de especial aquel día?
Álvaro, acababa de sentir en su cuerpo y en su alma, parte de la dimensión del MAPOMA. Pero, se preguntaba que tendría de especial aquella fecha para su padre.

No quiso esperar demasiado para averiguarlo, recogió su medalla, busco entre la multitud, le abrazo, se sentaron en el césped y le pregunto sobre el tema. El padre abrió los ojos, sorprendido o emocionado, no sabría decir. El caso es que recordaba aquel día como si hubiese sido ayer.

MAPOMA
17 de abril de 2.011
“Lo recuerdo hijo, lo recuerdo como si acabase de cruzar la meta, aunque correr es a veces duro y amargo, la memoria de aquel día es dulce. Aquel día sentí la inmensidad del MAPOMA, y la extraordinaria capacidad de las gentes de mi club. Tú hijo no lo recordaras, pero justo once días antes de aquella carrera estaba cojo, y con serias dudas de correr el MAPOMA, mí MAPOMA. Pero la generosa Beatriz López Garrido, que era sabia como un refrán, con su arte reparo mi pierna, con sus conocimientos, que no enseñan en la escuela, pues es materia superior. Pase de no poder andar bien a estar en la salida de Recoletos, a las 9:00 de aquel domingo.
Cuando soplo el amanecer y al cobijo de mis 18 amig@s maratonian@s, camaradas de penurias en los rondos y de caminos infranqueables hacia Santo Tomás. Y de la grata compañía de Laura Robledillo y de Carolina Alonso, esperaba impaciente la salida, esperaba una respuesta de mi pierna, afirmativa o negativa.
Hijo, es difícil explicar la sensación que tienes allí, en mitad de miles de personas, pero en realidad estas solo, ante un reto. El mapoma es un camino de 42 kilómetros hacia tú interior, hacia dentro de ti, y no hay mejor manera de percibir el secreto que encierra el Mapoma que entrar en uno mismo.
A los dos kilómetros de la salida percibí que todo iba bien, en aquel momento tuve la determinación de que podía hacerlo. Con la valentía de un torero me decidí a imponer un ritmo de 4:35 a 4:40, sin cobijarme en burladeros de 5:00.
Fueron 100 años de soledad, conmigo mismo, los que pasaron desde ese kilómetro hasta el final, pero cien años de poesía por los senderos que marcaban cada kilómetro de Macondo, del Mapoma.
Hijo, por el camino me cruce con varios amigos de otros club, Cristina , Félix…así pase por las calles mas bonitas de Madrid, palpando cada instante, disfrutando, corriendo. Saludando y sonriendo para las fotos que cada 10 kilómetros hacían Jaime y su hermana, recibiendo sus ánimos, como una pócima que me hacia acelerar.


….así hasta entrar en la casa de campo, hijo, era la parte que yo siempre mas temía, pues era como si entraras en un túnel sin fin, un camino desleal para el corredor, que te atrapa en el tedio….en aquel sendero sin fin, en el paseo de los plátanos, apareció la sonrisa de Maria Herrerin, paseando los plátanos que ella misma trajo el día anterior desde Canarias, y es que hijo, lo que eran capaces de hacer aquellos compañeros de club por los demás era algo difícil de interpretar. Mapoma, Magia, Macondo.
En la casa de campo, ya era primavera, pero no veía flores, todo me empezaba a parecer un erial, lleno de cabezas populares que miraban al suelo, vigilando sus pisadas, como no queriendo dar un traspiés a esas alturas de la carrera. Transitando por el km.28, cruce mi mirada al otro lado, y vi sus rizos al viento, era el Alquimista Paciente, aquel tipo hijo, fabricaba en su taller de alquimia entrenamientos semanales, y nos traía su zurrón lleno una semana si y otra también de MMP y MMC que repartía entre sus compañeros, como quien saca un conejo de una chistera. Magia, Macondo, Mapoma.
Empecé entonces a pasarlo mal, hijo, entre tanto hastió, necesitaba algo. Y ese algo lo encontré en la cuesta del Ángel, donde aparecieron 4 Ángeles, como flores en medio de aquel vacio, llenas de belleza, engalanadas de azul y amarillo, porque ya sabemos que las flores mas bellas nacen en los sitios mas inhóspitos. Merce, Marta, Montse, Rebeca….Macondo, Mapoma, Magia.

...Con Javizu haciendo fotos...
Y apreté hijo, y me deje caer por la inercia, pero una inercia cada vez más lenta, más agónica. Decía el principio del sabio Galileo Alonso Galilei Jiménez “la velocidad que ha adquirido un cuerpo se mantendrá constante mientras no haya causas exteriores de aceleración o deceleración”, pues mi cuerpo hijo, no mantuvo la velocidad adquirida, y si hubo una causa exterior, no fue otra que el mismo Mapoma.
Zozobrando por el km. 38 a 5:20, buscando ya sí los burladeros de 5:30, aunque con el valor aun intacto, me encontraba en medio del océano de populares, con mi barca mugiendo sin talento, con el casco astillado por los kilómetros, cuando apareció prodigioso en mi rescate un velero llamado Rosa, que me remolco con el viento a favor, pasando por Atocha, donde LaU, Jorge y Paula Barchín soplaron sus velas para llevarme hasta el kilómetro 40. Magia, Macondo, Mapoma.
Allí la lancha motora llamada Fernando Úbeda me llevo un ratito a pie y otro flotando hasta la entrada de El Retiro. Entre tanto hijo, vi al tuerto, el de la buena suerte, Carlos Rubio, que pese a quedarse a las puertas, tuvo el ánimo de venir a vernos, a apoyarnos, porque éramos sus amigos, hijo, no podía dejar de estar a nuestro lado. Y eso esta por encima de las decepciones particulares. Macondo, Mapoma, Magia.
También por allí, surfeando, temerario como siempre, bañado por el sol de California, paso el Capitán con su Pedro-tabla, rompiendo el las olas a 3:30.
Allí llegaste tú hijo, y me diste la mano para llevarme en los metros finales. Y vi aquella bandera, pintada por Chelo, la envidia de cualquier pintor holandes, con nuestro escudo, con el nombre de nuestro club, y bajo aquella obra maestra, estaba aquella otra obra de arte, la banda de músicos locos, Sele, Chelo, El Gran Guía Leones Marcos Antón, Nati, El Gran Javivi, Mónica, Esther, Rosa ( la mujer de Pedrito), Miriam, etc. etc., que con sus voces y palmas ponían la música celestial que faltaba para que todo fuese mas Mágico, mas Mapoma, mas Macondo.
Y allí me emocione hijo, y te agarre el hombro, y te dije aquellas palabras, porque percibí lo que aquel club era. Pero no llore, porque los villanos no lloran, y menos yo.

La migajas de este villano, cruzarón la meta, hijo, la versión lenta del que salio de Recoletos.
Y allí estaba la persona que mas quería, que mas quiero, que mas me apoyo.
Y abrace a tú madre.
Y bese a tú madre.
Y la congoja me pudo… y entonces “


- Y entonces lloraste, papa?
- No hijo, los villanos no lloran, solo corren y rebanan.

Álvaro, saco un pañuelo de su mochila y seco las lagrimas que caían por las mejillas de su padre.

-MACONDO- MAPOMA – MAGIA-


ESTA ES MI MANERA DE DAROS LAS GRACIAS A TOD@S LOS QUE ESTUVISTEIS ANTES, DURANTE Y DESPUES DE LA CARRERA. AMIG@S.

Como decía Sinatra, “My Way”

19 VILLANOS, 19 MARATONES ( Un maratoniano muy guerrero)

PUESTO 2.874 TIEMPO 3:35:12



La crónica de Jorge Veganzones.
DEIMOS (TEMOR) Y FOBOS (TERROR), MI SEGUNDO MARATON

MARATON 490 A. C

“Nacidos de la tierra y Atenea Nike”, la contraseña todavía recorría las filas como la onda de una gota de agua chocando contra un charco cuando las trompetas volvieron a sonar y los oficiales dieron la orden de ponerse los cascos, inmediatamente el arco de visión se redujo y los sonidos se amortiguaron.
-¡¡¡AVANZAD!!!
La orden se repitió por las filas y los atenienses empezaron a caminar.
“E-le-léu… E-le-léu… E-le-léu…”
A cada grito un paso, manteniendo la formación, se ponía en marcha la falange de hoplitas, el escudo calado en el hombro izquierdo, siete kilos para proteger al compañero de la izquierda y en su mano derecha la lanza, dos metros y medio, lo justo para ensartar y empalar.
ARES DIOS DE LA GUERRA DESATARA LA LOCURA EN LA LLANURA DE MARATON.
A un km el enemigo, el imponente ejercito del rey de reyes, Darío el grande, creador del extensísimo imperio persa, y entre sus filas, Jerjes, su hijo, el líder de los intocables, guerreros de elite, asesinos, mercenarios.
Los griegos van comiendo terreno, es verdad que casi toda la caballería y un tercio de la infantería persa a embarcado rumbo al asedio de Atenas, pero aún quedan los temidos arqueros y los otros dos tercios de infantería.
Temístocles, general de los hoplitas grita: “solo tenemos una oportunidad para vencer y es empujar sus filas y rodearlos”, las flechas silban, los escudos hacen su trabajo, protegen de ellas y brillan reflejando el sol y deslumbrando a las líneas de infantería persa, como si fueran espejos, los hoplitas cargan, el encuentro es sangriento, la matanza tremenda.
La victoria es nuestra, Atenea, Atenea, gritan todos como una sola voz.
Después de un rato de sosiego, tras la dura batalla, Temistocles se reúne con sus generales. Sus miradas se dirigen al Egeo, la flota persa avanza, es inmensa.
-Hay que regresar a Atenas, tenemos que avisar del inminente desembarco de los persas y de la buena nueva.
-Señor solamente hay una persona que pueda recorrer la distancia en tan poco tiempo, el mensajero de Hermes, FIDIPIDES.
-Inmediatamente en mi presencia, dice Temistocles.
Filipides se presenta ante su general.
-Señor he estoy destrozado y cansado, por Hermes que haré lo posible, pero me han hablado de un grupo de mercenarios, que han luchado con nosotros en primera fila, cuentan que han venido por propia iniciativa desde las lejanas tierras de Iberia, no quieren ni gloria ni tesoros que arrebatar al enemigo, dicen que solamente se mueven por su sed de cercenar testas, se los conoce como los rebanadores.
-Hazlos llegar ante mí.
Allí se presentan 18 guerreros y una amazona, su atuendo peculiar amarillo y azul hace que la sonrisa salga a la luz de la cara del general. En vez de casco algunos llevan gorra, en vez de peto laminado camiseta de tirantes, en vez de lanza espadas, en vez de sandalias, una especie de zapatillas que al menos lleva el nombre de la victoria NIKE.
-Es muy importante que llevéis este mensaje hasta Atenas, por si Filipides no llegara a conseguirlo, para dar la buena nueva.
“NENIKEKAMEN”, Hemos vencido.
Leónidas llega a la llanura de maratón con sus espartanos, tarde esta vez
Os habéis perdido la batalla, grita El Cimmerio
Ya no queda nada que rebanar, dice el Capitán
A las nueve de la mañana, embadurnados en linimentos y grasas varias para las rozaduras, con unas pequeñas ánforas para avituallarse por el camino que les separa hasta Atenas 42 km y 195 metros, Sangre y fuego gritan, se ponen en marcha.
Rápidamente Fidipides se marcha, el mensajero de Hermes deja su estela de polvo, pero no cuenta con Javi, ni con Tito, ni con David el Araña que se ponen a su altura en dos zancadas.
Por detrás quedan otro par de grupos uno de cuatro guerreros, Rafa, Tomas, Basi y Yorch, y otro en el que están la amazona y aquellos que también se hacen llamar Intermachos.
Me centrare en el segundo grupo.
Avanzan como una piña estos cuatro guerreros disfrutando de los primeros km, del ambiente, de los ciudadanos de las diversas polis griegas que les animan, sabiendo la buena nueva que portan, Nenikekamen, Nenikekamen, repiten.
Hace un buen día, Hyperion dios del sol calienta pero no en exceso
Hermes aparece y desaparece haciendo fotos a lo largo del recorrido.
Sin darse cuenta entre relevo y relevo del Capitán y Yorch llegan hasta la mitad del recorrido, 21 km, llevan buen ritmo, es posible que las expectativas de este grupo de hacer el recorrido en 3 horas y veinte minutos se cumplan, por detrás Tomas y Basi repiten como un mantra en cada km, “vamos muy rápido, lo vamos a pagar”.
De repente aparece Éfeso dios del fuego viene pidiendo su tributo y Tomas se queda retrasado pagando el estipendio.
El capitán llevado por Dionisio en volandas estira su zancada y desaparece ante el estupor de sus otros dos compañeros.
Los km siguen cayendo bajo sus pies y llegan a un bosque bastante extenso, lo llaman la casa de campo, una enorme puerta con dos columnas anuncia su llegada, queda nada más que un binomio de guerreros Basi y Yorch, por delante 5, el resto por detrás.
Artemis, diosa de las cosechas nos está esperando con un reconstituyente que dice que no llegará al Egeo hasta dentro de mil años y que llama plátano. Gracias o diosa por este exquisito manjar que nos proporcionara fuerzas para llegar al final.
Llega el km 28 y sin venir a cuento las entrañas de la tierra se abren y aparece desde el inframundo Hades.
-Hoy no vas a venir conmigo, pero aquí te traigo a dos amigos míos los hijos de Ares, Fobos y Deimos, para que te acompañen en lo que te queda de viaje hasta Atenas.
Basi horrorizado por su presencia intenta apretar la marcha para distanciarse, pero no hace falta, pues ya estoy embriagado de una somnolencia y un cansancio me arrebata todas mis fuerzas, estando en presencia de ambos dioses mi alma ya les pertenece y se quedan conmigo.
Solo me queda que aguantar para poder llevar la buena nueva, “Nenikekamen, Nenikekamen”, repito como un mantra, Fobos y Deimos se carcajean, -no vas a llegar, te tienes que retirar, jajajajajaja-.
Avanzo a trompicones, solo quiero salir de este bosque encantado, donde me han dicho que incluso hay brujas.
Ahí está la salida después de una cuesta inmensa, pero una ráfaga de alegría llena mis mermados sentidos, la misma Atenea me está esperando a la salida del maldito bosque, de un solo lanzazo se deshace de Fobos y Deimos y me susurra al oído, - no te preocupes te voy a acompañar hasta el final- su solo aliento me da alas para continuar. Las energías vuelven a mi me tomo el ultimo ánfora de avituallamiento y continuo.
KM tras KM voy acercándome al final paso a paso. No hay calambres, no hay tirones
“E-le-léu… E-le-léu… E-le-léu…”
Aun con la diosa Atenea a mi lado en el último tramo aparece de nuevo Hades y levanta el camino hasta convertirlo en una temible cuesta. Las fuerzas me abandonan la mirada perdida en el suelo la cabeza pegada con el pecho, desfallezco.
¡¡¡LEVANTA LA CABEZA!!!-grita el mismo Apolo, que se une junto a Atenea.
-tienes un mensaje que entregar.
¡¡¡LEVANTA LA CABEZA!!!-vuelve a gritar, así podrás enfilar la recta que lleva al final.
Columnas y arcos se agolpan en la recta, miro a la derecha y veo todo el Olimpo al completo y un cartel con la NIKE.
Mas arcos, km 42, allí esta Afrodita, con mis hijos, los agarro, sus energías son muchas, su zancada ligera, su sonrisa radiante, mi alegría inmensa.
Temblores, escalofríos, lágrimas
“NENIKEKAMEN”, Hemos vencido.
“NENIKEKAMEN”, Hemos vencido.
“NENIKEKAMEN”, Hemos vencido.

Después reunión de guerreros, abrazos besos, más lagrimas, viandas, hidromiel, todos reunidos en el Olimpo. Todos disfrutando.

Me aparto del grupo unos instantes y levantando mis manos dirijo mi suplica “A ti oh Némesis Dios de la venganza me encomiendo para que el año que viene me des fuerzas para acabar el recorrido en menos de 3 horas y 20 min”.

19 VILLANOS, 19 MARATONES (El alquimista paciente)

PUESTO 964 TIEMPO 3:14:19
  



La crónica de David Hernández Saboya

Cuando crucé la línea de meta volví a levantar los brazos celebrando la victoria, poco importaba que delante de mí otros 900 corredores lo hubiesen hecho antes. En esos momentos no ves a nadie más, me fijo en el reloj de meta para asegurarme de que otra vez lo he vuelto a hacer…

No fue una buena carrera, ya desde los primeros kms notaba que no iba, estaba como agarrotado y con las piernas muy cargadas, era imposible coger el ritmo que me había propuesto y eso me pesó demasiado para el resto de la carrera. Tratar de aceptar lo que me estaba pasando me llevó bastantes kms y, lo peor de todo,no supe disfrutar de la parte mas bonita del Mapoma, la primera media. Y pasaron los kms y llegue a la CdC donde María me recibió con sus ánimos y un plátano que tardaría en comerlo. Y el Calvocompelo gritó “vamos araña” pero iba mal, y me puse a andar y me paré a echar todo el líquido que llevaba encima, no fue mucho tiempo pero me pareció una eternidad. Los del globo de 3:15 se marcharon muy deprisa y no podía seguirles. La cuesta a la salida de la CdC me hunde un poco más. Y continua el sufrimiento y vienen los peores kms, ya voy por encima de 5 min./km cuando Rosa me encuentra porque yo ya ni veo. Intenta animarme y me dice muchas cosas que apenas recuerdo, gracias por los ánimos y por la compañía en esos kms tan difíciles. Unos kms después aparece Fernando para llevarme en los tramos mas duros del Mapoma. El año anterior fui yo quien le intentaba animar en ese trance, muchas gracias por todo amigo, me salvaste cuando ya se me escapaba bajar de 3:15.



También estaba Tomasillo animando y corriendo a mi lado. Gracias. Y Fernando me deja a las puertas del Retiro y acelero todo lo que puedo porque veo en mi reloj que puedo bajar de 3:15.Y ahí está la parte invisible del club animando como nunca en los metros finales y esa pancarta que hasta un cegato como yo la vio. Sin vosotros nada de esto sería posible, mil gracias a todos y a todas.

Y volví a levantar los brazos una vez más. Y volveré

19 VILLANOS, 19 MARATONES (Del ultrafondo al Mapoma y corro porque me toca)

PUESTO 3.707 TIEMPO 3:44:01

Tomás Rivilla:
Hoy desde estas líneas quiero poner voces a todas aquellas personas que en la mañana de 17 de abril, estuvieron de forma incansable animando, gritando y apoyando a todos los que estuvimos corriendo la maratón.
Por eso y hoy más que nunca quiero decir que detrás de un gran atleta hay siempre una gran mujer, compañera o familiar que de forma incansable acompaña y apoya al corredor.
Mis palabras no pueden expresar la sensación que recorre todo el cuerpo cuando uno en un punto determinado del circuito ve una cara amiga que con un gesto, una mirada o con la voz te anima con tanta fuerza que te impulsa hacia delante diciéndote a ti mismo tengo que seguir por el gesto que acabo de ver.
Me gustaría nombrar a todos y cada uno de los compañeros, familiares que me animaron a los largo de la carrera pero muy humildemente tengo que decir que de alguno no se sus nombres, pero que su mirada esta en mi corazón.
Aunque no quería terminar estas líneas sin agradecer al compañero que me dijo en el km 40, sígueme que te llevo hasta meta, y bien que lo hizo, me animó, me apoyó, y me ayudó durante los 2000 metros más largos que recuerdo, diciendo a cada paso mi nombre.

Muchas gracias todos ellos, por eso este MARATÓN OS LO DEDICO A TODO VOSOTROS, AMIGOS.

19 VILLANOS, 19 MARATONES (Un maratoniano a flor de piel)

PUESTO 4.982 TIEMPO 3:56:21


La crónica de Guillermo Rodríguez.

A las 6 de la mañana sonó el despertador y me dije “a por la 7ª”. Aunque este año con más dudas que los anteriores por la falta de entrenamiento debido al nacimiento de mi hija Paula que lógicamente requiere de toda mi atención.

Quiero resaltar el montadito de dulce membrillo que me trajo mi abuela del pueblo que desayune, no tuve sensación de hambre hasta el Km. 25 en carrera. Me fui a recoger a Javier a su casa en Rivas y la encontré sin problemas y el bajo a la hora estipulada. Y así nos dispusimos los dos camino a mapoma. Aparcamos cerca del retiro y nos pegamos una caminata de 20 minutos hasta recoletos charlando de todo un poco (se notaba la tensión de la carrera). Nos encontramos con todos los compañeros del club en el sitio de siempre, “madre mía cada vez somos más”. Es impresionante lo rápido que llega las 9 horas, cambiarse, dejar la mochila en los camiones y colocarte en la salida.

Empezamos un grupo bastante numeroso (miguel, Javier, eduardo, fausto, tomas, bea y yo). Después bea se encontró con su amiga toñi que se unió al grupeto. Y la verdad que se me hizo rapidísima y agradable la media maratón tras la charlas típicas en carrera. Destacar el reportaje fotográfico que nos hizo eduardo que hará de esta maratón imborrable.
Pero la cosa empezó a cambiar llegando a la casa de campo, ya me quede con miguel y Javier dejando a los demás atrás y por delante se iba eduardo que era el más fuerte del grupo. Ya dentro de la casa campo empezaron los famosos tirones de Miguel que nunca le dejan acabar una maratón en paz y cuando nos dimos cuenta había desaparecido. En fin con javier nos corrimos la larguísima casa campo y hasta el Km. 35 aproximadamente que también en un avituallamiento desapareció. Y me dispuse a correr los agónicos últimos Km. sólo con el mismo ritmo que llevaba más o menos, pero ya en el Km. 38 el del mazo se me estaba asomando pero ya quedaba poco y había que aguantar como sea. Cuando veo atocha empiezo a venirme arriba y empiezo a creérmelo. Pero en Km. 40 llegando al retiro me paso una bala humana “supercoco” y yo instintivamente me puse detrás de el diciéndome si le aguanto llegare antes a meta. Pero pronto me doy cuenta que su ritmo era muy superior al que yo llevaba y seguidamente vemos a fernando que nos acompaña animándonos espectacularmente, esto me hizo sacar fuerzas de donde no había y así llegamos a las puertas del retiro donde nos dejo fernando. El ultimo Km. iba al límite de mis fuerzas con david que no paraba ni cuando vimos a todo los ultras del club. Y como siempre arco tras arco hasta que ves el reloj y llegas, levanto las manos marcando la séptima maratón conseguida. Y luego me emocione tanto que solté unas lágrimas.
Que tendrá la maratón que un tío como yo más duro que una piedra que en momentos más difíciles de mí vida no he soltado una lágrima, en fin la maratón es impredecible en todos lo sentidos.

Agradecimientos a todas las personas que nos han animado en carrera porque esos segundos nos ayudan sicológicamente.

19 VILLANOS, 19 MARATONES (El fontanero supersónico)

PUESTO 445  TIEMPO 3:05:17

TIEMPOS-DE-PASO



La crónica de Javier Nuñez.




Un maratón se puede resumir en números, números de km realizados hasta el día d mas de 1100km, 1 tirada de 30km muchas de 25km mas de 140km de series todas por debajo de 3'50" km, madrugones los fines de semana para ir a correr, días de doblaje mañana y tarde.


Se puede resumir en la dieta, poca carne, poco pescado, muy pocos bollos y grasas saturadas, mucha verdura, esas hojas verdes que no saben a nada, muchos hidratos y agua, todo para ir perfecto el día d. Se puede resumir en nervios, me duele ya veras como me fastidia al final, no encuentro el punto, a ver que día hace espero que no haga calor, como el año pasado. Se puede resumir en rodajes hablando del ritmo que llevar, del entreno
que estoy haciendo, te atreves a salir a 3h, venga anímate a correr el
maratón...........



Pero no hay nada que pueda explicar que se siente cuando estas hay en la línea de salida con tanta gente, todos persiguiendo lo mismo, todos sufriendo por lo mismo, bajar marcas, acabar cortar cabezas para la liga etc........
Yo en mi caso puedo decir que dependiendo de como fuera no me sentí tan feliz como ver a mi chico, mi mujer, mi sobrina , mi hermana, cuñado y sobrino en el km 25 dándome ánimos, un nudo en el pecho se hizo y las piernas dieron otro empujón.
No voy a hablar de sensaciones porque en 42km pasas por todas desde la euforia hasta el agotamiento, pero si de que en el km 35 mas o menos Rosa se hizo km conmigo dándome ánimos y apenas nos conocemos, me puso los pelos de punta...........
Pero si voy hablar de Pedro que hizo el relevo de Rosa y me acompaño hasta meta cuando ya sicológicamente no estaba, pero hay estuvo el tío hasta el final diciéndome que iba bien animando al publico para que animara, y el remate final fue ver otra vez a la familia en las
puertas del retiro gritando mi nombre y un poco mas adelante los compis del club dándome ánimos, me dio tal subidón que me ahogaba y entre derramando alguna lagrima pensando que merecía la pena correr, y pasar por todos los contrastes que había pasado.
Solo me queda daros las gracias y espero repitamos en muchas ocasiones.



Javifonta.

19 VILLANOS, 19 MARATONES (Simplemente, Bea Sabé)

 PUESTO   5.711    TIEMPO  4:04:46
TIEMPOS-DE-PASO

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SEGUNDO MARATÓN  - LA CRÓNICA DE BEATRIZ SABE GOMEZ

El sábado, la dama de rojo decide presentarse y quedarse conmigo, no sabia que hacer, pero, como no iba a correr después de habérmelo preparado mejor que el pasado año. Les dije a mis hijas que correría pero lo mismo tenía que abandonar, Natalia apostaba a que no lo haría y Aurora me dijo que no me preocupara que ella haría el último km conmigo.
Emoción y lágrimas desde el principio, sobre todo miedo, estaba asustada, sabía lo que había sufrido. Pero jugaba con ventaja conocía la segunda parte del recorrido muy bien, la hicimos unos cuantos hacia relativamente poco tiempo.

La primera media, muy cómoda, el paso por sol (para mi uno de los mejores) lo disfruté al máximo. Cuando entramos en la casa de campo, busqué a María y allí estaba con los plátanos, me dio la vida!! La temida cuesta de la salida en el km 32, la subí en volandas, gracias a los ánimos de Jaime hijo con ese " vaya carrerón Bea, venga que vas muy bien!!!",



la subida fué como ir en un túnel solo veía caras conocidas, Merce, Marta. Montse al final que me dice, "¿te acompaño Bea?", "voy con Toñi contesto y sin poder hablar más, debido al esfuerzo de subir, levanto el dedo pulgar y pienso, "voy de p... m....", no podía creerlo km 33 y seguía con fuerzas, en Pirámides está Javiazu haciendo fotos, me ánima y las fuerzas vuelven, a partir de aquí fue una sorpresa tras de otra, María que se hace los 5 últimos km conmigo, Rosa, Laura, Carlos en la última cuesta. Toñi que se vuelve y me dice "vamos Bea no te pares ahora que no nos hemos parado en toda la puta carrera" y yo pienso " no voy a pararme y menos ahora", Fernando, mis hijas y la meta al fondo.  No llego, no tengo fuerzas, Natalia, Aurora y Marina tiran de mí en un esfuerzo final y cruzo la meta, me fundo en un abrazo con Toñi, con Jaime, con Carlos, con Miguel, lloro.
Agradeceros a todos y cada uno que me animasteis, que apostabais que lo lograría. A las chicas del club y a las futuras.
Llevo en una nube de felicidad desde el domingo. A pesar de mis dolores, que fueron terribles al terminar.
Sois fantásticos!!!




19 VILLANOS, 19 MARATONES ( Un maratoniano con la camara en la mano)

PUESTO 4.391  TIEMPO 3:51:09 


TIEMPOS-DE-PASO


Tic, tac, tic, tac - por Eduardo Lozano Valverde.

Había puesto el despertador a las 6:00 pero no hizo falta porque desde la 5:00 ya no podía dormir, debe ser el reloj biológico que sabe que hoy tenemos cita con el maratón. También lo sabía Fausto que me esperaba a las 7:00, a la luz de una farola y unos cuantos corredores que aguardaban pacientes en la estación.
En el servicio de cercanías, en cambio, debe estar gobernado por algún sistema  digital porque suprimió uno de los trenes dejándonos colgados 25 minutos hasta que llegó el siguiente. Bueno, paciencia que tenemos tiempo, para eso madrugamos.




Antes de salir de los andenes ya percibes la vibración de todo el lío que hay montado en la superficie, pero al recuperar la luz en Recoletos, uffffff, que subidón .
Podrías decir que es una carrera más, con los mismos elementos que otras, las equipaciones, la vaselina, el reflex, pero no. Hay algo que te dice que no, ya sea porque lo has vivido antes, por la expresión de nerviosismo de los otros corredores, por la tensión en el ambiente, por el nudo de la tripa, es otra cosa.
En el fondo, por muchas carreras que hayas corrido durante la temporada, siempre tienes algo de miedo o por lo menos incertidumbre al ¿qué pasará? , ¿cómo me responderá el mecanismo?. Y con todas las semanas que llevas dándole vueltas, el reloj se acelera, tic, tac, tic, tac.

Después del ritual de cambiarnos y dejar la bolsa en el ropero solo queda buscar un lugar en la salida, a los compis de viaje y esperar que la marea te arrastre Castellana adelante y más allá.




Los que retaban a las 3:00 horas, Javi Nuñez, David H., y Tito se debieron colocar bastante delante. En siguiente grupo estábamos Rafa, José, Yorch, Basi, Tomás Rivilla, que salieron ligeros hacia su destino de sub 3:30, y Miguel, Guille, Bea, Javi Jiménez, Tomás B., Fausto y yo, con la intención de acabar en más/menos 4:00. Los Intermachos, con un objetivo parecido fueron más precavidos y formaron grupo un poco más atrás.




Me había propuesto intentar hacer las dos medias en el mismo tiempo, algo así como 1:54 + 1:54 y si de paso hacía MMP pues tremendo. Y aunque sabía o casi tenía la certeza de que esto en Madrid es muy complicado porque los últimos km’s “se agarran mucho” , después de la buena experiencia de Zaragoza con Miguel y Tomás no quería repetir batacazos por exceso de confianza de otras ediciones.

Subiendo Castellana nos encontramos a Toñi del “casiKeniata”, corredora a la que Bea conoce del circuito Diputación y con la que formó un tandem para tirar y tirar sin descanso hasta meta. Vaya carrerón que se marcaron las dos.




Durante toda la primera parte fuimos remontando posiciones, salimos con el globo de las 5:00 y en Príncipe de Vergara trincamos al de las 4:30, tranquilos pero progresando.
La primera media se disfruta, todo es bonito, vas encontrando amigos, nos saluda un grupito de corredores Alovera, “esos Villanos”, empiezas a notar los km acumulados pero los ánimos de la gente el paso por Sol y Mayor te carga de nuevo las pilas.




Pasamos el  21 en 1:54:49, más o menos lo previsto. En el Parque de Oeste nos empezamos a separar. Entre foto y foto a Miguel, Guille y Tomás les he perdido de vista, Bea y Toñi aprovechan para hacer una parada técnica y sigo con Fausto hasta la Casa de Campo.
En la cuesta del estanque la primera sorpresa porque está Maria con el avituallamiento. Mil gracias, ni geles, ni barritas, ¡ que bueno estaba el plátano ¡, y que cara de envidia en los corredores de alrededor.



A partir de ese punto empecé a forzar un poco el ritmo. Había que aprovechar los 6 km  de la CdC porque después del 34 ya es todo subir y no hay terreno nada más que para defender con todo pidiendo la hora.

En la cuesta del Madrid Arena me encuentro a Montse que me acompaña en la subida  dándome ánimos. “¿ Que tal vas ?”, “Venga, vamos que se te ve muy bien”, Merce, Marta, Javiazu, Jaime, todos animando. ¡ Que lujo!.



La última foto la tomo en el 34, aquí empieza otra carrera que te exige dedicación exclusiva, ya no hay margen. Hay que ponerse el mono y tirar de oficio con lo que queda. Se nota que hoy está haciendo un buen día para correr. El año pasado por esta zona había corredores con problemas por el calor y recuerdo que iba bastante más sofocado. Parece que han dejado las cuestas pero han allanado el muro. Cosas de las obras en Madrid.



Comprendo que el Retiro es el lugar ideal para la meta del maratón y el recorrido me gusta mucho como es, ahora bien, lo de la cuesta del Observatorio y el tramo de Alfonso XII, en fin… Allí me encuentro al “Tío del Mazo”,  a buenas horas,  pero es el nuestro que al final no ha podido correr. Tendría que animarle yo a el ¡ que mal lo  estará pasando ! , ¡gracias Carlitos! , luego Rebe en Alcalá y Pedro que me ayuda en el último arreón. “Vamos Edu vente por el centro de la calle, no te escondas, lucha que puedes que vas bien”. Mil gracias Pedro porque al final me cuesta mantener la concentración y me voy arrimando al borde buscando la protección de la acera.

Cuando llego a la verja de entrada ya si que no me queda nada más que dar, Pedro me ha sacado toda la reserva del depósito. Intento tomar aire aprovechando la bajada,  enfilo el “Camino de la Gloria” donde oigo los gritos de  ánimo de los “Villanos”, dejo a las zapatillas que vayan solas hacía el reloj de meta y por fin el tiempo se detiene.




1:54:49 + 1:56:20. No he llegado a la MMP, ni tampoco a doblar las medias pero ha faltado poquito. Contento porque nunca había bajado de 2 horas en Madrid en la segunda parte y menos con el final actual.

Llegan SuperCoco y Guille muy emocionados, Javi Jimenez bajando de las 4 horas, que crack, Fausto, Manuel Blázquez, Toñi con Bea, emocionadísimas, Jaime y Carlos, otro carrerón. Manuel espera a su hermano Juan que parece que se ha tenido que parar con algún problema según nos comenta Jaime.



Vamos recogiendo las mochilas del guardarropa y cuando salimos llega Tomás.
-          ¿Qué tal?
-          Mal. He tenido muchos problemas con los pies y los gemelos desde la Avenida de Valladolid y me ha costado muchísimo terminar, demasiado pronto para sufrir tanto.

Ha terminado por …, porque tiene una voluntad de hierro pero el sabe que esta es la otra cara del maratón y que unas veces se da bien y otras no. Que por mucho que lo hayas entrenado y preparado tienes que asumir que te puede pasar. Es una carrera diferente. Por eso ves los nervios en la salida y las caras de esfuerzo al final.

En unos años no recordarás bien si corriste en el CSIC 2010 o la media de Fuencarral 2006, pero de los maratones te acordaras siempre. Hay veces que terminas tan destrozado que juras que no vas a volver nunca más. Lo que pasa es que en cuanto bebes un par de botellines de agua, comes algo y descansas, el relojito interior se vuelve a poner en marcha y empieza de nuevo la cuenta atrás, tic, tac, tic, tac…..



Enhorabuena a todos los que habéis participado porque solo con ver los parciales por km se ve lo regular que hemos corrido y los bien preparados que íbamos.

Y agradecer de todo corazón a los que nos habéis ayudado desde todos los tramos de la carrera y que la ha hecho tan especial.

Un abrazo

Edu

19 VILLANOS, 19 MARATONES (El GRAN Capitán)

PUESTO 1.915   TIEMPO 3:24:34

Gif maker



DE LO POSIBLEMENTE PROBABLE A LO PROBLAMENTE POSIBLE

Por que lo posiblemente probable viene marcado por los entrenos, por el número de kms, por la cadencia que has tenido en carreras anteriores. Lo probablemente posible lo empiezas a ver en la misma carrera, in situ.
Se parece la maratón al arte de la meteorología. Seguramente el porcentaje de acierto con los nuevos modelos numéricos se acerca ya al 85%, pero queda ahí ese pequeño margen. (Ya sabéis la frasecita: la dinámica de la atmósfera es muy complicada). Pues en la maratón ocurre algo parecido,
por más que entrenas siempre queda algo, poco, pero algo queda que se te escapa de las manos. Eso le da emoción a la cosa. De todas formas, no debemos perder el norte, porque las expectativas siempre se cumplen: " joder pues eso, compartir nuestras alegrías y nuestras penas en torno a unas cervecitas, con alegría, con gente que te quiere, y que te entiende"

Pesaba demasiado el recuerdo del año pasado, la cuesta de Alfonso XII y el  famoso " juaquinesss". Nos juntamos cuatro, basi, Tomás, yorch y yo. Todos con el compromiso de no ir mucho más rápido de 5 el mil. No sabemos señor@s, no sabemos ir a esa velocidad¡¡¡. Y venga a darle el yorch y venga. Yo que me animo y le hago relevos. Tomás que dice: yo ya llevo 25 maratones y se que al final voy a petar cabrones, pero ya os pillaré en Guadalajara, ya. (Con el uniforme claro está). Basi se queja, pero el jodío sigue ahí, con los ojos como platos, pendiente de to¡¡. Igual paro tres veces a mear (que no a cagar), y cada vez que lo hago me cuesta coger a estos cabrones .Van rápidos. En el km 23 me voy marchando poco a
poco y me digo, ya no bajo el ritmo a tomar por el culo, que sea lo que dios quiera. LLego a la casa de campo y busco " MI PLÁTANO CON ANSIA VIVA" (no sin antes zamparme el gel que me dio mi amigo yorch). Que beso le planto a María, que gustazo verla y que guapa está¡¡¡. Joder con elm plátano, voy que te cagas. Me encuentro a Jaime por todo el recorrido, que
tío más majo, a toda la banda en la casa de campo animándome. Voy bien, pero reservo y reservo hasta llegar a atocha. Allí veo a Jorge, a rosa pero hay uno que llama poderosamente mi atención. Ya estás aquí cabronazo? joder que alegría me das (me dice mi querido amigo pedro). Subo contigo, vamos¡¡¡. Giramos a la izda. y empieza la subidita. Ahora si rafa a saco y pego un arreón, pedro se me pone delante " joder rafita como vas cabrón, como vas". Que fuerza que tienes, que pasa que me quieres ganar o que. A 4 rafa, subes a 4. Yo voy pensando, tú ábreme paso pedrito, que estoy disfrutando como un enano. Que locura, voy como enloquecido. Pedro grita" aplaudid coño", la gente obedece ipsofacto ( joer con el pedro lo que manda). Como vas cabronazo¡¡¡. ahí tienes al cimerio ( yo ya lo había visto un poco antes). No puedo evitarlo, cambio otra vez." Hijoputa, vas a 3:50". No entiendo de donde sale pero estoy como una moto (yo creo que fue el plátano).

No quiero fanfarronear pero pasar en esa cuesta a la banda que va a 5 5.30 con un ritmo de 3:50 es apoteósico. Finalmente llegamos a la puerta del retiro con un ritmo más bajo (4:40). Pero en la recta otra vez me da el siroco, hasta que veo a mi niña. Me doy por satisfecho. Llego exhausto pero feliz. Gracias pedro, porque seguramente hayan sido los dosmil metros más bonitos de mi vida.
No se me olvida el primer abrazo que di , " a merce". Rafita¡¡¡¡ dame un abrazo. Con todo mi cariño merce , pienso para mi. Empiezo a derrumbarme emocionalmente, estoy muy muy cansado.

19 VILLANOS, 19 MARATONES ( Una hormiga GIGANTE)



PUESTO 5.702 TIEMPO 4:03:43





Crónica del debut de Carlos Serrano.

Bueno, pues ya pasó mi primer Maratón. Tan intenso, tan emocionante y tan fugaz a la vez, que me levanté el lunes y lo primero que hice fue tocar la medalla a ver si seguía en la mesita de noche... Objetivo cumplido: acabar y con buenas sensaciones.
Después de un día dejándolo reposar, el regusto que me sigue quedando del domingo es una mezcla de alegría y cansancio: estoy muy contento y mis piernas están todavía algo cargadas.
No hace mucho tiempo correr un Maratón me parecía algo inalcanzable, ahora lo veo como un reto que quiero seguir superando y que me ha dejado unos MOMENTOS que voy a recordar durante mucho tiempo, algunos para siempre.
Es lo que quiero compartir con vosotros:


- El decidir después de la Media de Getafe que este año hacía el MAPOMA.
- Aquellos entrenamientos en solitario de los martes por la noche en los que tocaban 15 km, ¡qué tedio!...
- Esas tiradas larguísimas, pero tan animadas de los sábados. En especial el primer día que cayeron 32 km y esa tirada Pre-Mapoma donde hicimos los 20 últimos km del recorrido.

- Cuando ves que algunos compañeros se quedan en el camino por diversas circunstancias. Mapoma 2012 os espera: a los desafortunados, a los hastiados y a las temerosas. Sois grandes.
- La larga semana previa y las terapias de grupo en forma de trotar por el césped o recoger el dorsal.
- El no pegar ojo la noche anterior. Lo de las cervezas frías a mí no me funcionó, otra leyenda más…
- Los nervios antes de la salida mientras nos cambiábamos.
- La aparición no programada de Miriam en la CdC, tu beso fue el mejor de los geles que he tomado nunca.
- Lo duros que se nos hicieron los kilómetros del 34 al 38 y el trabajo en equipo que me ayudó a superarlos.
- Esa pancarta en el Paseo de las Acacias (kilómetro 37 o 38) que decía: “Si puedes leer esto eres un CAMPEÓN”, ¡uf!.
- Cuando en carrera alguien dijo: “Aquello del fondo es Atocha” y yo pensé “ya lo tengo, ¡voy a ser maratoniano!”
- El subidón en el tramo final de carrera, desde la subida a Alfonso XII hasta la llegada.
- El “gracias por correr” que me susurró una voluntaria mientras me ataba el plástico para que no te quedes frío.
- Ponerle a Bruno la medalla.
- La ansiada foto en el cartel del km 42.
- La sensación de sentirme ruborizadamente importante con vuestros abrazos y felicitaciones.
- La empanada y la tortilla de patatas que llevaron mis suegros, ¡me supo a gloria!, casi igual que los sándwiches de Nutella, que ya es decir…


- Vuestro apoyo durante toda la carrera: imprescindible, emocionante, sincero.


Sois unos COMPAÑEROS en mayúsculas,





TOD@S
. Gracias.

19 VILLANOS, 19 MARATONES ( Un peluche en el MAPOMA)

PUESTO 4.983  TIEMPO 3:55:26 





CRÓNICA DE UN DEBUTANTE EN EL MARATÓN (Por David Alonso)

Quién me iba a decir a mí (y sobre todo a vosotros) que ese chaval un poco fondón que apareció con unos pantalones del R. Madrid por las pistas de atletismo allá por el mes de septiembre del año pasado, se iba a convertir en tan solo 18 meses en un maratoniano sub 4horas.

Os voy a contar mi experiencia desde el momento que decidí seriamente correr mi primer maratón (lo siento mucho por el ladrillo pero sois vosotros los que lo habéis pedido). Fue el día de Reyes y lo primero que hice fue la inscripción, para alejar posibles dudas y dejarme bien claro a mí mismo que ya no había marcha atrás.
Desde ese momento hasta el día antes del MAPOMA he hecho 762 kms entrenado como una bestia y sufriendo como una perra en las tiradas largas.
Ha habido momentos en los que hasta le estaba cogiendo asco a esto de correr. Solo tenía ganas de acabar de sufrir con tanta tirada larga y tanta acumulación de kms y que llegara el 17 de abril.

Pero todo eso me ha servido para 2 cosas muy importantes. La primera, convencerme de que podría acabarla con ciertas garantías (después de una tirada de 33 kms pierdes el miedo). La segunda, hacer ese tipo de tiradas haciendo la goma para no perder de vista al resto del grupo te prepara mentalmente para el gran día.

El día antes estoy nervioso pero no demasiado. Sin embargo, mis intestinos no piensan lo mismo y dejan de trabajar. Entre eso y los kilos de pasta que me he comido en los últimos días, estoy más hinchado que un globo.

Por la tarde aparece el primer gran dilema. ¿Veo el partido o me acuesto pronto?
Segundo dilema: tras el tabique de mi salón oigo a Javivi, Fernando y Marcos dando voces. ¿Lo veo con ellos o solo? La tentación es grande (y más aún después de haber visto por la mañana a Marcos en el Ahorramás aprovisionándose de cervezas. En un ataque de sabiduría decido verlo yo solo, con las piernas en alto y plato de espaguetis en mano (juro que no vuelvo a comer pasta en un mes). Como el partido no era gran cosa decido acostarme en el descanso (creo que hice lo correcto). Sin embargo, la primera parte del partido tuvo un papel crucial en el desenlace de la carrera del día siguiente (más adelante lo entenderéis).

Suena el despertador, son las 5:45 a.m. Salto como un resorte de la cama dirección al “trono” como hago todos los días de carrera. Sin embargo, los intestinos siguen de huelga. Bajo a desayunar, pero no soy capaz de terminarlo, estoy hinchadísimo, empachado. Tomo un café, esto nunca falla (pues esta vez falló). Me cambio, preparo la comida, la neverita de las cervezas y otro café, esto no puede fallar (pues también falló).

Salimos a la carrera hacia el punto de encuentro, allí espera el resto del equipo. Antes de salir hacia la capital hacemos entrega a Jaime de una chichonera para evitar disgustos como el del año pasado.

Me tomo una última barrita energética ya que tengo remordimientos por no haber desayunado bien. Diosss, tengo la tripa que me revienta.

Durante el trayecto no paramos de reír con la discografía del Presi (creo que la cinta que llevaba le venía de serie cuando compró el coche). A mitad de camino un susto de muerte, al Basi se le saltó el airbag de acompañante.

Llegamos a Madrid, aparcamos y a buscar al resto del equipo. Todos dicen que hace calor pero yo voy tiritando… (o temblando).

En uno de esos detalles que marcan estas grandes ocasiones, hago caso a Bea y nos vamos a buscar un baño “decente”. Entramos en un parking y allí, por fin, se produjo el “alumbramiento”. Creo que fue niño. Madre mía, que liberación. “Ahora si que estoy listo”.


Preparativos, vaselina, fotos, vaselina, risas, vaselina, mp3, vaselina, gorra, vaselina. Todo listo.

Mientras esperamos para salir noté un comportamiento algo extraño. Con cierta periodicidad a alguien le daba por gritar o aplaudir y el resto de la gente hacía lo mismo.
- “Que raros son estos maratonianos”.

Pistoletazo de salida y empieza la aventura (tardamos 7 minutos en pasar por el arco).

Km 2: Carlos y yo paramos a echar una meadita (son los nervios). Aunque el resto de Intermachos (Jaime, Juan y Manuel) nos esperan, nos lo tomamos con calma y tardamos casi 5 kms en volver a conectar con ellos.

Todo va muy bien, vamos despacito, hablando, bebiendo, un poco pesados de estómago y piernas, lo normal.

En Guzmán el Bueno, Juan no puede más y tiene que entrar en un bar a dejar un recuerdo. Nosotros aflojamos el ritmo, incluso paramos en un avituallamiento a tomar Powerade tranquilamente esperando a ver si vuelve.

Un poco más adelante vemos una chica con una bandeja con dulces. Jaime se para y coge un par de ellos. Esto no lo teníamos previsto pero un poquito más de energía no vendrá mal.

Vamos llegando a Sol y empieza a haber más gente. Lo de Jaime es increíble, como disfruta el tío, que envidia (Carlos y yo intentamos disfrutar pero todavía estamos un poco atenazados). Es capaz hasta de animar él mismo al público.

Justo al entrar en la Casa de Campo paramos de nuevo para echar un Powerade, en ese momento pasan los mellizos a toda pastilla y ni nos ven. Les damos un par de voces y por fin se dan cuenta, se relajan y se ponen a nuestra altura. Juan lleva mala cara, creo que se ha dado un buen calentón para pillarnos.
Ahí está María, con los plátanos:
- “¿Y mi sandía”?

Miro el GPS, llevamos una media de 5min43 (hemos pasado la media maratón en 2h01).
Empiezo a darle vueltas al tema, me acuerdo del Madrid de Mourinho y pienso que yo no soy así. A este ritmo voy a llegar sin problemas pero hace días que tengo metido en la cabeza el bajar de 4 horas.
Nunca he sido bueno en ningún deporte, más bien todo lo contrario, pero soy muy competitivo (sobre todo conmigo mismo) y aún más cabezón. Llevamos 26 kms, pienso que debo darlo todo en los 16 que quedan. “Hay que intentar bajar de 4 horas”. Aunque la media que llevamos no es buena y la parte final no es nada favorable, decido arriesgar y jugármela (“el que no arriesga, no gana”). Total, si reviento y tengo que sufrir, pues sufro, eso lo llevamos muy bien entrenado.
Me pego una última paletada de vaselina, enciendo el mp3, pongo heavy metal a toda pastilla y empiezo a acelerar. Los intermachos se van quedando. Me encuentro muy bien, “no puedo desaprovechar esta oportunidad”.

Al poco rato veo a Tomás, tiene pinta de ir muy mal, me acerco, le pregunto, le ofrezco un gel:
- “No te preocupes, tengo problemas en los pies, tú sigue”.
Empiezo a coger velocidad poco a poco. Pita el GPS, km 28, 4min50, increíble:
- “levanta el pie que te estás emocionando y la vas a liar”
Aflojo un poco, pero sigo con la obsesión de volver a poner la media por debajo de los 5min40 que necesito.
Hago toda la Casa de Campo a 5min/km aproximadamente, voy genial. Voy pasando a muchísima gente y me voy creciendo (“aprovecha ahora que ya vendrá el sufrimiento”). Cuando me quiero dar cuenta he pasado el 31 y estoy llegado al final de la CdC. Veo a Miguel charlando con Jaime hijo, “¿que hace éste ahí parado?”. Supongo que problemas con sus calambres, es normal, como no levanta los pies del suelo va acumulando electricidad estática y cuando menos se lo espera, hace masa y se acalambra.
Sigo hacia delante y de repente aparece un cuestón, “la Virgen, ¿esto de donde ha salido?” Aflojo un poco, allí está Laura dándome voces, no la oigo hasta que estoy encima (llevo el mp3 a tope), también mi hermana Carol que me ofrece un gel, “tranquila, que voy bien, no me hace falta”.
Sigo subiendo y veo a Merce, le choco la mano, y a Marta (que alegría verlas allí con la camiseta del club). Aquí es difícil hasta correr, la gente se va parando y no hay por donde pasar.
Llego arriba y vuelvo a coger velocidad. De repente aparece Montse:
- “que tal vas”
- “regular, la cuesta esa me ha dejado doblado”
- “Pero que dices, si la has subido como un cohete”.
- “Que guasona”, pienso. Creo que me lo nota en la mirada
- “que si, que si, que vas muy bien”.
Le digo que Miguel está detrás y que tiene pinta de pasarlo mal.
- ¿Me voy con él?
- Si, si, que se le veía fastidiado
- ¿Seguro?
- Si. Ya ajustaremos tú y yo las cuentas pendientes que tenemos desde Alovera.
- Ja, ja. Venga, suerte, sigue así.

Ya no se por que km voy, solo pienso en poner el GPS por debajo de 5’40 lo antes posible. Hago unos 5 kms bestiales (para mí, claro), otra vez a 5min/km. Aquí si empieza a bajar la media y por primera vez pienso que lo puedo conseguir.
Un poco más adelante veo a Javiazu, poco después a LaU, Jorge, etc, la verdad es que entre el alboroto y la “tostada” tardo en reconocer a la gente.

Sobre el km 38 paso un momento crítico. Se me vuela la gorra y al frenar a cogerla noto un dolor fortísimo en la parte de atrás de los muslos, en los dos, no soy capaz de arrancar de nuevo. “No me jodas, que quedan 4 kms y voy para bajar de las 4 horas”. Son los 20-30 segundos más largos de mi vida, “vamos, coño, vuelve a correr, como sea”.
Empiezo a correr pero el dolor no remite, inconscientemente cambio la postura, me encojo un poco, bajo el culo y empiezo a correr en una postura un poco rara. Inexplicablemente (al menos para mí), así el dolor es soportable y puedo seguir a un ritmo decente. Subo una cuesta, los muslos me arden, pienso que me voy a romper del todo, aflojo un poco, doy las zancadas más cortas, agacho la cabeza y espero a que pase. Cuando llego arriba veo a Bea, va bien acompañada, le digo algo, no lo recuerdo, pero no se me olvida lo que dijo ella:
- “David, pero que grande eres”
Parece mentira, pero por unos momentos consigue que me olvide de los problemas físicos.
Me echo agua en los muslos, a ver si consigo enfriarlos un poco para que no me duelan tanto. Poco a poco voy recuperando ritmo, no he perdido mucho. Pongo de nuevo velocidad de crucero y veo a Javi Amores a lo lejos. “Otro que va a ir a la saca”, pienso.
- Pero bueno, otra vez me tienes que adelantar al final, la próxima vez te pego dos patadas.
Me da la risa y me entra una flojera de piernas.

Poco después veo a Rosa:
- “Vamos, David, que vas muy bien, pero reserva un poco que ahora viene lo peor”
- “No me jodas, Rosa, que ya voy muerto”
- ¿Qué tal vas”
- “Bien. Por ahí detrás viene Javi un poco fastidiado.”
- “Entonces, ¿me voy con él?”
- “Si, yo creo que sí”
- “Vale”

Sigo y en una rotonda veo a más gente del club que me animan, los veo pero no estoy seguro de quienes son. Sin embargo, el efecto es fulminante, no se de dónde salen las fuerzas pero el caso es que salen. Muchas gracias.
Voy un poco acojonado porque no conozco Madrid y no se cómo es la famosa cuesta de Alfonso XII. La incertidumbre desaparece de golpe al girar una curva. “Jodo, ¿por ahí hay que subir?”.
Aquí es donde hay que aplicar la famosa teoría de “apretar un huevo contra otro y tirar para delante”.
A mitad de cuesta veo a Guille. “Juer, como se está dando el día”. Se le ve un poco clavado, pero tira de orgullo y se engancha a mí.
- “Vamos, Guille, que esto está hecho”
Al llegar arriba veo al tío del mazo. Creo que se sorprende de verme allí.
- “Diossss, como vas, eres una puta máquina”. La verdad es que en los últimos 10 kms no recuerdo que me haya pasado mucha gente. Me animo a mi mismo.
- “Bueno, si tú lo dices, pero sobre todo no me eches mal de ojo, eh”. Je, je.
Poco después aparece Fernando que viene a buscarnos. Voy asfixiado, seco. En lo único que me fijo es en la botella que trae en la mano. Cuando se acerca más compruebo con desesperación que la trae vacía.
No para de darnos ánimos. Creo que también se sorprende de verme tan bien colocado.
- “Vamos, vamos, vamos, que vas como un tiro”, “muy bien”, “dios, que ritmo”
- “Eso se lo dirás a todos”
Aparece el último avituallamiento y me tiro a por el agua, necesito echármelo por la cabeza y reaccionar porque voy medio grogui. Aún así mantenemos un ritmo alto (creo, porque ya he perdido la noción de velocidad).
De repente veo a mi lado a un tío corriendo con jersey de lana y vaqueros.
- “Coño, Tomasín, que haces aquí
- “Je, je”

Guille aguanta bien. Sigo dándole con la ayuda de Fernando (me recuerda a Manolo Saiz en las contrarrelojs del Tour de Francia, no calla el tío, pero se agradece mucho porque ya voy al límite).
- “Cagüen tó, ¿cuánto queda?
- “800 metros y entráis al Retiro, desde allí vais en volandas”

La curva del Retiro se estrecha mucho y no hay por donde pasar con tanta gente que va a andando.
- “Quitaos del medio, patas cagás, que vamos como cohetes”

Entramos al Retiro y de repente se oye un estruendo. Voy empanao y no comprendo muy bien lo que es. Miro a la derecha y veo a un grupo de unos 10-15 “exaltados”, dando voces contra una valla.
- “Coño, si han venido hasta los Ultra Sur”
Veo unas melenas al viento:
- “Ahí va, el Mister”
Nunca pensé que me alegraría tanto de veros. Nos dais el empujón final que nos faltaba porque las piernas ya flojean. Además, creo que es en el momento justo porque el tramo de los arcos se hace eterno.
Los últimos 200 metros me dejo “caer”. No puedo más, estoy roto.

ESTÁ HECHO, entro en meta, mi primer maratón acabado, y en 3h55. Lo que significa que he hecho la segunda media en 1h54.
Estoy tan roto que no consigo reaccionar. Guille está a mi lado y se echa a llorar:
- “¿Estás bien?”
- “Si, si, es la emoción”

Al parar, las piernas se me han quedado como el cartón, no puedo andar. Veo a Laura y a mi hermana detrás de una valla, me acerco como puedo para darles un beso.
- “Que bien lo has hecho”,”que bien ibas”
- “Joder, pues menos mal, porque estoy muerto”

Ahora la medalla, a abrazarse con el resto de expedicionarios y el momento más esperado: el reencuentro con la MAHOU.

Lo que vino después ya lo conocéis, risas, risas y más risas.

Pues esta es la historia de cómo el Anillo Único fue destruido, eeeeeeeeeh, perdón, que me he liado.
Pues eso, que gracias a todos porque sois muy grandes. Nosotros si que somos más que un club, somos una pequeña familia. Me impresiona (y me ayuda) mucho rodearme de gente que está todo el día sonriendo o riendo, no es muy común.
Gracias a todos:
- A los Intermachos: Jaime, Carlos R., Carlos S., Juan, Rober, por haber hecho más amenos los duros entrenamientos y por sus buenos consejos. Vaya meses que nos hemos pegado.
- Al Mister, por preocuparse de ponernos en forma, guiarnos, aconsejarnos y responder a nuestras preguntas de pesados. Que paciencia tienes…
- A Rafa, Basi, Yorch, Pedro, Bea, el Presi, Tomás, por hacer más amenos los rondos y porque hacen que desee que lleguen los domingos para ir a correr con ellos (y a tomar las cañas de después)
- A Edu, porque siempre tiene la palabra justa y un buen consejo que dar. Enorme, hacerse el maratón con la cámara de fotos a cuestas… CHAPEAU
- A Javivi, por meterme en esto
- A todas las chicas del Club, incluyendo las nuevas incorporaciones porque también lo han dado todo ayer (y que sepáis que con un gran efecto sobre nosotros). Sois muy grandes.
- Al “globero”, porque mantiene vivo esto
- Al resto, que aunque no os mencione, sabéis de sobra que todos aportamos nuestro grano de arena para construir esto tan bonito.
- A mi hermana, por pegarse la paliza de venir a verme y patearse todo Madrid en representación de toda mi familia.
- Y por último, porque es lo más importante y lo que más quiero, a mi mujer, por aguantarme estos meses tan complicados tanto en lo profesional como en lo atlético.